Reutilizar es la opción más sostenible

Seis millones de toneladas es la cantidad de textil que se desecha cada año sólo en Europa según datos de 2015, ofrecidos por El País. La gran mayoría de estas piezas han sido desechadas sin haber exprimido su uso, esto es, sin amortizar los recursos invertidos durante su producción. Reutilizar estos residuos prematuros es una de las opciones más adecuadas para evitar el despilfarro y sus consecuencias.

El planteamiento predominante es el lineal. Consiste en concebir un producto cuya vida tiene un principio y un final. El problema es que el concepto se asienta sobre la falacia de que existe un final. Cuando nos deshacemos de una camiseta, por ejemplo, ésta no se volatiliza, sino que inicia un proceso de descomposición. Si la fibra de la que está fabricada es sintética (derivada del petróleo), la desaparición no es posible. Aún siendo natural, el periodo de degradación puede repercutir negativamente sobre el medio ambiente y, por ende, sobre las personas.

La alternativa es la economía circular. Aboga por reiniciar el ciclo de vida del producto cada vez que éste se acerca a su fin. Si hablamos de reutilizar, un ejemplo de economía circular sería que cuando una persona se deshace de una prenda, otra continúe usándola.

Estrenar lo usado

Las dinámicas de consumo nos han acostumbrado a la búsqueda de la novedad. Probablemente, sea el principal motivo por el que se desechan artículo en perfecto estado. Una camiseta que nos parecía maravillosa al adquirirla deja de serlo tras dos usos porque ya nos hemos acostumbrado a ella.

Reutilizar tiene el mismo efecto psicológico que comprar algo nuevo, sin contribuir al aumento de residuos textiles.

Reutilizar el impacto

La segunda mano ofrece la posibilidad de reutilizar un objeto tangible, como puede ser una blusa, pero también se hace con los recursos. Para fabricar esa blusa ha sido necesaria agua, electricidad, manos trabajadoras, etc. Escogiendo prendas usadas, contribuimos a poner en valor todo lo invertido durante la producción.

Acceder con facilidad

Hace una década resultaba más complicado comprar ropa de segunda mano. Ahora, prácticamente cada ciudad española dispone de una tienda con estos productos. A ello se añade el éxito de iniciativas virtuales como Wallapop o Chicfy.

El acceso no sólo es fácil por la creciente presencia de esta oferta, sino porque en términos generales es más económica que la ropa nueva. De hecho, no sólo es más barato, sino que puede ser incluso gratis. Reutilizar es un hábito que lleva practicándose desde siempre: ¿Qué significa vestirse con ropa heredada sino eso?

Antes de lanzarnos a comprar, deberíamos desbancar los prejuicios que tengamos hacia la segunda mano y dejarnos seducir por sus ventajas y posibilidades.

Imagen destacada: Pixabay.com

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Laura Rockbell

Directora/Cofundadora

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