3 claves para hacer regalos más sostenibles

Las fiestas navideñas son sinónimo de reuniones y reencuentros familiares, de grandes banquetes caseros, y de regalos. Hay quienes escogen el 24 de diciembre de Papá Noel, mientras otros se decantan por los tradicionales Reyes Magos del 6 de enero, o, incluso, a veces se animan con ambos días para intercambiar los regalos de Navidad. En esta época, en la que el consumo parece disfrutar de barra libre, incitado por una cuestionable exaltación de la generosidad, debemos tener más presente que nunca qué es lo que compramos.

Probablemente, se debe comenzar por reflexionar sobre los motivos por lo que se decide regalar o no: ¿deseo propio u obligación externa? Cuando se compra por compromiso, por quedar bien, por inercia, es más fácil hacer malas elecciones. Es cierto que la razón en sí de regalar no es tanto su utilidad como que haga ilusión, hacerlo y recibirlo. Quizá un primer buen propósito para este 2017 sea regalar sólo a quienes queramos, así será más fácil acertar.

Partiendo de esta base, hay tres sencillas claves que se pueden seguir para que los regalos que hagamos estas Navidades sean más sostenibles y, a veces, incluso más amigables con nuestros bolsillos.

Menos es más: Amigo invisible

Imagina que dispones de un presupuesto de 200€ para comprar los regalos de, supongamos, diez personas. Si quieres hacer un reparto igualitario, destinarías 20€ para cada una, precio por el que se pueden adquirir pocas cosas de verdadera calidad. ¿Y si en vez de repartir todo tu caudal entre tus seres queridos lo concentraras sólo en uno de ellos?

Una ocasión estupenda para reflexionar sobre si es preferible la cantidad o la calidad.

El clásico “amigo invisible” es una opción muy buena para que nadie se quede sin regalo. No sólo eso, sino que los obsequios que se reciban serán de mayor categoría. Se trata de una ocasión estupenda para reflexionar sobre si es preferible la cantidad o la calidad, si es deseable recibir diez regalos que quizá no tengamos tiempo de usar en vez de uno solo.

Hazlo personal: Manualidades

A menudo visualizamos los regalos manuales como una pequeña chapuza hecha para salir del paso, pero no es el enfoque para esta recomendación. La idea es probar o recrear algún DIY que pueda entusiasmar a la persona destinataria y esforzarse al máximo, disfrutando del proceso e insistiendo hasta que el resultado sea satisfactorio.

Los regalos manuales exigen una gran dedicación por parte de quien los entrega, mayor que la que supone ir a una tienda y sacar la tarjeta de crédito. De esta forma, no sólo regalamos un detalle, sino nuestro tiempo y nuestro cariño que, aunque son valores intangibles, son los que aportan la verdadera magia a los objetos.

Marca la diferencia: Experiencias

Vivimos en una época en la que no nos hace falta nada. Tenemos todo lo que necesitamos, de modo que regalar más cosas sólo engrosa nuestra lista de posesiones, nos quita espacio en casa, y provoca que no valoremos tanto lo que ya tenemos por rodearnos de una abundancia tan absurda.

Un billete de avión, un vale por una cena o un masaje, un ticket para probar una clase de yoga o una reserva para una visita guiada por un museo pueden ser regalos estupendos. Se disfrutan, se terminan, se archivan en el recuerdo, y suelen aportar más a nivel personal que cualquier opción material.

Imágenes: Morguefile.com

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Laura Rockbell

Directora/Cofundadora

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