Mi ropa vintage y la búsqueda del tesoro

Hace frío en Sevilla. Mucho frío. Marina López, creativa de Mi ropa vintage, camina por sus calles abrazándose el cuerpo, mientras buscamos un lugar en el que protegernos de las bajas temperaturas. Se ha trasladado desde Jerez para impartir una charla sobre upcycling en Colegio de Abogados de Sevilla, de modo que parece la ocasión idónea para asaltarla con preguntas. La acompaña un colega de profesión, Christophe Ploquin, de La Higuera de Grazalema.

Llegamos encogidos a Organic’s, la versión céntrica del Centro Ecológico Gaia, con disposición de beber un zumo del día. Parece el lugar perfecto para hablar de creación respetuosa con el medio ambiente y las personas. Marina López rezuma sencillez, tanto en su forma de vestir como en el modo de expresarse. Mueve las manos con suavidad para reforzar sus palabras y le brillan los ojos cuando habla de los orígenes de Mi ropa vintage o explica cuánto le gusta su trabajo.

López es una emprendedora nata que ha tenido a su cargo negocios de todo tipo y ha vivido en distintos puntos salpicados por el globo terráqueo. No es de extrañar que cuando se le pregunta sobre su formación, afirme con una amplia sonrisa que es autodidacta, que lo que sabe de corte y confección lo aprendió entre las clases de labores del colegio y el contagio de la afición que a ello tenían su madre y su abuela.

P: ¿Cómo empiezas a dedicarse profesionalmente a la moda?

R: Me encanta crear. Hace ya más de veinte años compraba telas de cáñamo en la Sierra de Cádiz cuando nadie sabía lo que era eso y estuve en una compañía de teatro para la que hacía el vestuario con tela reciclada.

En 2009 empecé con Mi ropa vintage, con la tienda online. Pensé que ya era hora de dedicarme en exclusiva porque ha sido lo que he querido hacer toda la vida. Llegas una edad en la que te dices que quieres ser feliz, hacer lo que te gusta.

P: Diseñas ropa y accesorios, pero también tienes prendas vintage en la web. ¿Cómo abriste esa puerta?

R: La ropa vintage es desde los años 50 a los 80, pero es nueva, con etiqueta, no es de segunda mano. Todo esto surgió porque se pusieron en contacto conmigo desde unos almacenes de Badajoz. El señor tenía una tienda que llevaba abierta treinta o cuarenta años, él estaba a punto de jubilarse, y me ofrecieron la ropa que tenían en el almacén.

Me pareció una idea estupenda y les vacié el almacén. Poco a poco les fui comprando todo y fui añadiéndolo a la tienda online. En base a eso, me fui poniendo en contacto con otras. Me enteré de que había muchos almacenes cerrados de gente que, a menudo, ni siquiera sabía lo que tenía. Ya metida en eso, incluso me llamaban. Aparte de esa línea, tengo también mis diseños. Desde el principio convivían las dos cosas.

P: ¿Qué faceta de ti satisface cada una de ellas?

R: Las antigüedades me encantan, me vuelven loca. Me producen la misma sensación que la de un pirata que encuentra un tesoro. El darle nueva vida a ropa que ya está en la basura, me proporciona mucha satisfacción personal.

P: ¿Cómo organizas tu espacio de trabajo?

R: Tengo un almacén con la ropa de vintage porque no la tengo en los puntos de venta. Después tengo un taller en casa, donde trabajo, porque con dos niños pequeños no puedo tenerlo fuera. Lo tengo desbordado de tela, ropas, restos, cables… Todo.

P: Solemos relacionar el concepto “sostenible” con telas certificadas. ¿Por qué dirías que Mi ropa vintage también lo es?

R: Lo más sostenible que existe es reciclar, más que partir de cero con telas ecológicas, que también me parece muy bien. El upcycling, que es a lo que yo me dedico,es lo más ecológico que hay, es coger algo de la basura, convertirlo en algo útil y darle el mismo valor o más del que tenía antes.

P: ¿Cuál es tu valor de marca?

R: Todo lo que uso son restos y cosas antiguas: las cremalleras, los botones, las hebillas de los cinturones… No compro nada “nuevo”, todo es de páginas de anticuario, de mercerías antiguas. Cada cosa que hago es exclusiva, es imposible hacerlas en serie. Tiene el valor de arte, cada prenda es única.

El upcycling tiene su arte, es como crear una escultura.

Generalmente produzco sola, pero cuando tengo mucho trabajo pido ayuda. De todas formas, trabajar conmigo es muy difícil no porque sea una malaje, sino porque cojo un vestido, lo abro, le quito las costuras, me pongo a darle vueltas y voy creando sobre la marcha. Por eso digo que tiene un poco de arte, es como crear una escultura. Es complicado que una persona que esté a mi lado me siga.

Cuando tengo mucho que hacer lo que hago es montarlo e hilvanarlo y se lo doy para que lo cosa. Y aún así hay veces en las que no sabe lo que está cosiendo. Me preguntan “¿esto qué es?” y yo digo “tú cóselo, cuando termines le damos la vuelta y verás lo qué es”. Después se impresionan.

P: ¿Qué te aporta cada una de las vías de venta?

R: La venta online es muy difícil. Ahora mismo estoy bien posicionada, pero cuesta muchísimo con la maraña de tiendas que hay en Internet. Para estar al día del SEO tienes que hacer malabares. Las redes sociales las llevo yo también. Los puntos de venta me dan tranquilidad porque ellos me piden y yo lo mando. Tengo en Madrid, en Barcelona y en Jerez.

P: ¿Por qué empezaste a formar parte de AMSA?

R: Me parece super importante unir fuerzas. Por mucho que crezcamos siempre vamos a ser chiquititos, compararnos con Inditex es imposible, pero si somos muchos muchos sí podemos llegar a eso. El asociacionismo, el colaborar entre marcas… Todo eso me encanta. Siempre estoy abierta a colaborar y aportar lo que pueda. La sinergia me parece imprescindible en la moda sostenible. Hay que moverse y trabajar, y solos no somos nadie por muy grandes que seamos. Hay marcas consolidadas que aún así no son visibles.

P: ¿Tienes alguna referencia que te inspire y te anime a seguir trabajando?

R: A quien le dedico mi marca, en quien pienso cuando me da el bajón, es en mi madre y en mi abuela. Ya no están conmigo ninguna de las dos. Me parece muy importante porque fueron las que me enseñaron a coser. Como todas las personas antiguamente reciclaban mucho. Tú te comprabas un vestido y te duraba toda la vida. Si se rompía, lo cosía. Ellas dos no son famosas ni nada. Pero son mi madre y mi abuela y mi marca se las dedico a ellas dos.

Imágenes: Sina Diaz.

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Laura Rockbell

Directora/Cofundadora

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