Más allá de la moda sostenible

Slow Fashion Spain celebró su cuarta jornada sobre moda sostenible, reservando un espacio para la economía circular, la innovación y el emprendimiento.

Gema Gómez, fundadora de Slow Fashion Spain, sabe rodearse de buenos profesionales y sustraer los aprendizajes para ir mejorando cada año, tomando ejemplo del anterior. Prueba de ello, ha sido la cuarta jornada sobre moda sostenible, celebrada el 8 y el 9 de mayo en el Museo del Traje de Madrid. Por primera vez, a las clásicas conferencias se unían talleres más prácticos y más de una intervención sorpresa que dejó al público boquiabierto.

El viernes arrancaron las ponencias, precedidas por una recepción en la que el equipo de Slow Fashion Spain hizo entrega del número veinte de la revista Ethic, algunos folletos de las marcas colaboradoras y muestras de Alqvimia y Lovemysalad. A cada asistente se le cedió también una pulsera de un color equivalente a una especialidad (diseño, materiales, prensa, etc.) con el objetivo de facilitar las conversaciones en los espacios de networking.

La sala de conferencias parecía el lugar más propicio para escuchar las palabras allí pronunciadas. Una habitación diáfana, de techo creciente, que reforzaba ese mensaje que Slow Fashion Spain transmite por cuarta vez, un mensaje que invita a crear con ilusión y a creer en la propia capacidad para llevar a cabo los proyectos. Eso sí, las charlas de las personalidades invitadas dejaban claro que el optimismo no lo es todo, sino que es necesario formarse y ser constante para conseguir llegar a buen puerto.

En la presentación, Gema Gómez agradeció la asistencia y describió someramente las actividades venideras. Tara Scally rompió el hielo con la iniciativa “Wellmade”, cuyo objetivo es concienciar sobre las condiciones laborales de quienes trabajan para las grandes marcas europeas.

A continuación, Santi Mallorquí, en representación de Organic Cotton Colours, comentó que compran el algodón a especialistas en agricultura orgánica, residentes en Brasil y propietarios de sus tierras, regadas con agua de lluvia y libre de pesticidas. Mallorquí señaló la importancia de involucrarse en las condiciones humanas durante el cultivo de la materia prima. En esta misma línea, Johanna Mejías transmitió como la joyería de Amalena se elabora desde el prisma de la minería sostenible: protege a las personas y al medio ambiente del mercurio emitido durante el refinamiento del oro, utilizando otros métodos más lentos y seguros.

La primera pausa para el networking vino sucedida por la intervención de Joan Melé, ex director de Triodos Bank, e Idili Lizcano, fundador de Alqvimia. Los ponentes arrancaron más de una carcajada entre el auditorio, pues se expresaban con cercanía y con palabras que, actualmente, costaría atribuir a integrantes de la banca y la empresa. Melé habló de las personas escépticas al cambio social desde la ética; personas que, decía, padecen “asquerosis múltiple” por la mueca de desagrado que gesticulan cuando escuchan proyectos como “banca ética”. Por su parte, Lizcano aseguró que “la verdadera riqueza es la que crece cuando se comparte”; que la mujer debía empoderarse sin imitar roles masculinos, y que los hombres de empresa tenían que aprender a adoptar matices tradicionalmente femeninos, como la generosidad y la empatía, dejando a un lado la neurosis.

Después del almuerzo, José María Fernández, de Ihobe, y Nicola Cerantola, de Ecologing y Slow Fashion Spain, abordaron el paradigma de la economía circular. Ambos coincidían en que el reciclaje es sólo una de las muchas acciones que pueden llevarse a cabo para reducir el impacto. Fernández propuso la reutilización y el reacondicionamiento de las prendas, mientras que Cerantola compartió una tabla que permitía reflexionar sobre la sostenibilidad de las cadenas productivas.

Llegó la hora de los talleres. Se propusieron dos, uno sobre tejidos sostenibles presentado por María Almazán, de Latitude, y otro sobre certificaciones textiles impartido por Rosa Escandell, de Apuntadas. Se realizaban de forma simultánea, de modo que cada asistente decidía a cuál acudía el viernes y a cuál el sábado. En el primer caso, Almazán dedicó una parte importante de su intervención a hablar de tejidos regenerados y a pasar muestras entre el público para que las observaran de cerca y las tocaran. Por su parte, Escandell comentó que las certificaciones que posee Apuntadas abordan desde el tejido hasta los tintes.

El viernes terminó con una sesión más de networking y una mesa compuesta por Ariane Piper, de Lebenskleidung, y Kikanae Ole Pere, líder masai. Bajo el nombre “Norte y Sur: la moda sostenible desde dos perspectivas totalmente diferentes” se pretendía contraponer la visión de la marca alemana con las vivencias del líder masai, quien se centra en llevar la educación a su comunidad y contribuir al empoderamiento de la mujer.

La mañana del sábado comenzó con decisión, en una mesa en la que se habló de la importancia de seguir apostando por la química verde, la economía ecológica y, en definitiva, por las empresas sostenibles.

A la segunda ronda de talleres, relevada por media hora de networking, le siguió una conferencia dedicada al emprendimiento. Pepita Marín y Alberto Bravo, componentes de We are knitters, hablaron de cómo llevaron un negocio tan tradicional como la lana a Internet. Seguidamente, Jaume Sanllorente, fundador de la ONG Sonrisas de Bombay, contó cómo pasó de ser periodista económico a marcharse a la India. Así quiso contribuir a mejorar la situación de personas con entornos sociales difíciles. Sanllorente añadió que las ONG deberían perder el miedo a adoptar fórmulas empresariales que les garanticen la viabilidad, pues sólo así, aseguró, era posible la independencia y la consecución de sus propósitos solidarios.

Revista Retahila - Slow Fashion Spain
Imagen: Laura Rockbell
Imagen: Laura Rockbell
Imagen: Laura Rockbell

Aún estaba el auditorio contagiado de emoción por las vivencias del periodista cuando dos jóvenes, un chico y una chica, aterrizaron estruendosamente en la sala, acompañados de una violinista. Se trataba de dos integrantes de Arte4, pronto seguidos por más componentes de esta compañía de teatro vestida con moda sostenible. Interpretaron una breve obra, repartidos por la sala, en la que invitaban a ver a las personas, no a mirarlas de soslayo. Llamaban a tomar conciencia de que cada individuo es más que alguien que va a la compra o cambia de trabajo, a estar presentes y no reducir la vida a las pantallas. La representación terminó con una canción a capela y una ovación del público.

Tras el almuerzo, Ander Aldekoa presentó la marca Nabari, basada en la sostenibilidad y la innovación, pues incluye, entre otras cualidades, un chip en cada prenda que ofrece información sobre, por ejemplo, cómo lavarla adecuadamente. La siguiente mesa, presentada por las blogueras de Backstage Ladies, la protagonizó Laura Martínez, directora de Gansos Salvajes. Martínez habló de la imagen que los medios de comunicación y la publicidad transmiten de la mujer, y compartió que el origen de la revista se debía al deseo de crear una corriente visual diferente, basada en el respeto y la alegría.

Enric Escofet, de No Dust Films, acudió para presentar el documental “Las costuras de la piel”, que se encuentra actualmente en una gira de proyecciones a lo largo y ancho de España. Se mostró un fragmento de la producción, que transcurre en una fábrica de la India y muestra el espíritu luchador de sus trabajadoras y de los sindicatos.

A las seis y media, los ánimos se aplacaban poco a poco, contemplando como la llama que prendió el inicio de las jornadas se iba apagando, anunciando el final del evento. Gema Gómez se propuso reavivar el entusiasmo y compartió una noticia: Slow Fashion Spain pronto pasará a llamarse Slow Fashion Next. Y es que tal y como la organización ha demostrado un año más, su labor va más allá de divulgar y formar en moda sostenible. Su objetivo es contribuir a un cambio de paradigma, sin atender a las fronteras, y ello hace necesario un nombre que lo refleje.

Emilce Azzarello, de Siri Artesano, fue la responsable de cerrar unas jornadas en las que se ha respirado fortaleza y unión. Con unas dinámicas de meditación y visualización, invitó al público a imaginar un árbol de fuertes raíces, de cuyas ramas colgaba lo mejor de cada persona. Porque, decía, cada cual tiene dentro todo lo que necesita para seguir avanzando. Sólo hay que detenerse de vez en cuando a recordarlo y a meter los sentimientos provechosos en una caja. Una caja que bien puede ser de cartón o estar en la imaginación, pues lo que importa es sentirla siempre cerca cuando las dudas y los miedos asalten. Una caja que ayude a poner los pies en la tierra y a sentir la convicción de que otro mundo es posible.

Imagen destacada: Laura Rockbell

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Laura Rockbell

Directora/Cofundadora

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