Los triángulos de Nastasianash

Anastasia Medvedeva aparece en la entrada del hotel TRH Alcora con un vestido marrón tostado de Black Swan, una marca valenciana que confiesa adorar, un clutch de corcho de su propia marca, Nastasianash, y una sonrisa contorneada por unos labios pintados de rosa orquídea. Jovial, entusiasta y sencilla, nos acompaña por los pasillos del edificio, conquistados por los stands de la Fashion Weekend Sevilla, mientras buscamos un lugar en el que sentarnos a hablar sobre su primera colección, Fractal Pattern, que presentó la pasada semana el Code 41.

Cuenta que se formó en la Escuela de Arte Superior de Diseño de Valencia (EASD), después de estudiar patronaje industrial, una de sus pasiones, en una academia privada. Medvedeva, afincada en Valencia y de origen kazajo-ruso, describe su amor por la moda como algo que la ha acompañado desde que tiene uso de razón. Recuerda a su madre vistiéndola para ir al colegio: “Tenía el vestido, los zapatos y los calcetines a juego. Allí [en Rusia] se llevaban los lazos, y los llevaba del color de la ropa”. En el 2000, se trasladó con su familia a España, y durante los primeros años de adaptación, la ropa que vestían era la que confeccionaban en casa.

Nos acomodamos en una terraza tranquila, alrededor de una mesa en la que Anastasia Medvedeva no evita el contacto visual, sino que mira directamente a lo ojos. A veces se ríe, otras se detiene para escoger mejor sus palabras, pero todo aquello que cuenta tiene en común su tono sincero y transparente.

Revista Retahila - Nastasianash
Fotografía: Rocío Morato.
Pregunta: ¿En qué momento incorporas el enfoque sostenible a tu pasión por la moda?

Respuesta: Pasé de llevar ropa reciclada y de segunda mano a odiarla porque la llevaba en un momento en el que no podía permitirme nada más. Cuando pude comprarme algo nuevo y me di cuenta de dónde venía, mi opinión empezó a cambiar. No me parecía bien. Yo había estado en ese momento y sé que es lo que se sufre. No quiero que otras personas en otros países lo pasen igual.

Ahora selecciono más las tiendas. Me propuse preguntarme realmente de dónde viene mi ropa y hacérmela yo. Para que fuera más interesante, me acerqué al patronaje, que siempre me ha llamado mucho, y cuando descubrí esa técnica [zero waste, “cero residuos” en español] me dije “Esto es para mí”.

Me propuse preguntarme realmente de dónde viene mi ropa y hacérmela yo.

Es como una especie de puzle. Tienes tu prenda sobre la hoja, como el arquitecto que construye un plano. De ahí nace tu prenda y sabes que no hay desperdicio. Sabes la energía que has invertido, la cantidad de tela. Tiene un valor personal que esperas que para quien la vista, también.

P: ¿Cuánto tiempo llevas con tu marca?

R: La registré hace ya siete años. Empecé a vender bolsitos en una academia de baile a la que iba. Me apetecía cuando terminé mis estudios de patronaje. Tenía muchísimos tejidos en el armario y los reutilizaba para que no se desperdiciaran. Cuando empecé la carrera, tenía que compaginarla con el trabajo y dejé de producir. Lo hacía solo para los trabajos de las asignaturas.

P: ¿Cómo pasas de los bolsos a la ropa?

R: Con mi proyecto de final de carrera, que lo presenté en junio. Inicialmente era diferente, pero a los profesores no les convenció. Yo quería hacer un estudio y crear un sistema de patronaje nuevo, que de hecho lo tengo en casa aunque no haya visto la luz aún, pero ellos no lo aceptaban como proyecto, querían una colección. Me decanté por los tejidos ecológicos y por un patronaje zero waste.

Quería hacer un estudio y crear un sistema de patronaje nuevo.

Lo que hice fue aplicar el patrón zero waste a mis prendas. Está inspirado en el triángulo de Serpinski, que es muy sencillo de construir. Con el triángulo como base puedes ir jugando con la idea del puzle y adoptas unas líneas geométricas muy marcadas.

P: ¿Cómo has vivido esta primera experiencia de desfile?

R: Muy chulo. Para mí es todo nuevo. He ido a pasarelas, he estado en el backstage, pero cuando sientes esa importancia dentro, ese “tienes que hacerlo bien, que esta vez te toca a ti”, lo afrontas con muchos nervios.

Fotografía: Rocío Morato.
Fotografía: Rocío Morato.
P: Háblanos de la colección Fractal Pattern.

R: Quería que fuera sostenible, no sólo por el reciclaje, sino por los tejidos. En la carrera nos decían que si queríamos ser ecológicos o sostenibles podíamos utilizar varias estrategias. Con utilizar un solo método, como puede ser el zero waste, se supone que ya vale, pero yo no lo veo bien. ¿Y el tejido de dónde proviene? ¿Cómo voy a ser ecológica con tejidos sintéticos y blanqueantes?

La dificultad está en que casi todo está online y al por mayor. Las cantidades pequeñas las he conseguido en tiendas de Valencia.

P: ¿Por qué has escogido esa paleta de colores cruda?

R: La colección de tejidos que encontré era de esos colores y me pareció bien. Es muy limpia, sencilla. El hilo que compro es de algodón blanco, y con él he salvado toda la colección, no he tenido que comprar ninguno más. Me recordaba a la pureza, a la naturalidad. Lo pedía sin acabados, no me importaba el color, sólo que no estuviera teñido, tratado ni blanqueado.

¿Quieres ver el desfile de Nastasianash en el Fashion Weekend Sevilla? Haz clic aquí.

Fotografía: Laura Rockbell
Fotografía: Laura Rockbell

Imagen destacada: Rocío Morato.

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Laura Rockbell

Directora/Cofundadora

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