El Fashion Revolution Day de Sevilla y su mosaico aliado

Yarismar Quiaro, diseñadora de Gotaskaen y una de las coordinadoras del Fashion Revolution Day, me manifestó una preocupación días antes del evento: “Estamos dándole tanta importancia a la performance que parece que no vamos a hacer nada más”. Tras esa reflexión, equilibramos la información sobre las conferencias, para mostrar que en Sevilla se proponía una jornada completa.

No quisiera quitarle mérito a las ponencias, que resultaron interesantes y motivaron el debate con el público. Aún así, la guinda del Fashion Revolution Day fue, sin duda, la performance colaborativa. Reunió a personas dedicadas al diseño, la artesanía y el arte textil en la tarea de confeccionar un tapiz. Cada cual se encargaba de elaborar, con la ayuda de quien se prestase, un metro cuadrado de tela que representase la identidad de su trabajo. Una vez finalizada la labor, todas las piezas se fusionaron en una única, simbolizando la eficacia y la riqueza que suponen la unión de fuerzas.

De conferencia a conversación

El espacio de las mesas redondas comenzó a las diez y terminó casi una hora más tarde lo previsto, cerca de la una y media. El público se entregó al debate y, lejos de escuchar sin más a quienes ofrecían las charlas, aguardaban al momento del turno de preguntas. La predisposición a conversar de quienes asistieron y la cercanía de los y las conferenciantes propició un ambiente distendido y enriquecedor.

Se reflexionó sobre conceptos como el individuo y la comunidad. La docente Mª Ángeles Caraballo explicó que carecía de sentido presentar los términos como antagónicos: “La comunidad no existe sin las personas, pero las personas tampoco sin la comunidad“, aseveró. Sí razonó que vivimos en una sociedad profundamente individualista que concibe la comunidad como un límite, no una fuente de bienestar.

“Recordad la frase ‘mi libertad termina donde empieza la del otro’. Pensamos que si no existiera ‘el otro’ nuestra libertad sería ilimitada, ¿no?”, comentó, enlazando con la sostenibilidad: “Es diferente tomar la sostenibilidad como una restricción a tomarla como un objetivo“. Las restricciones son incómodas, tratan de esquivarse si es posible. Cuando se cambia el paradigma y esos “supuestos límites” pasan a ser un valor, se trabaja incluyéndolos de verdad en el modelo.

Francisco Valderrama, de Sevilla de Moda, también intervino en el Fashion Revolution Day, hablando sobre la importancia de no olvidar la ciudad en la que nace cada marca. Le siguió Silvia Muñoz, abogada y presidenta de la AMSA, quien con su habitual optimismo expuso trabajos de algunas de las marcas miembro de la asociación que coordina. Cerró el ciclo de conferencias Antonio Mengual, gerente de la central de moda ética Occhiena.

De sorteo a alternativa de consumo

La mejor forma de argumentar es demostrar. Ante esa falacia que asegura que no existen opciones de consumo alternativas, el Fashion Revolution Day de Sevilla dijo lo contrario. Se sortearon tres packs de productos, todos de algunas de las marcas de origen andaluz: Debaga, Gotaskaen, La Niña Pobre, The PEZ, Sin +, Anuscas Family, Beatriz Constán, A Pompidou y la propia revista Retahíla.

De la jornada se hizo eco el periódico regional El Correo de Andalucía, con un artículo en el que contextualizaron el derrumbe de Rana Plaza y divulgaron el hashtag #FashRevSevilla, utilizado para medir la acogida del evento y participar en el sorteo.

La hora de la despedida estuvo llena de agradecimiento y felicitaciones por parte de asistentes y profesionales. Después de tantas reacciones postivas, sólo resta decir que éste no sólo no será el último Fashion Revolution Day de Sevilla, sino que nos queda mucho que decir y aportar a este maravilloso movimiento.

Imágenes: Laura Rockbell.

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Laura Rockbell

Directora/Cofundadora

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