El vestido se hace realidad

El desarrollo de un proyecto es semejante a la concepción de una prenda. Quien diseña se deja llevar por sensaciones, texturas y recuerdos, del mismo modo que el emprender implica un periodo inicial difuso, de ambiciones e ilusiones vaporosas.

Después de no pocos desencuentros con dibujos o esquemas, nace la imagen que habitaba en el pensamiento. Y aunque parece que la tarea creativa ha terminado, no ha hecho más que empezar: toca buscar telas, trasladar el diseño a un patrón, cortar el material, coserlo con mimo,… O bien marcar líneas de trabajo, plantear estructuras, debatir sobre bases ideológicas y criterios de selección.

El trabajo cumple su primera fase cuando el vestido se hace realidad y aún queda la segunda, pues llega el momento de saber comunicar esa creación y cautivar al público. Tras meses de esfuerzo, parece un sueño escribir que sí, que Retahíla ve la luz y que ahora ya estamos en ese segundo tramo en el que nos centramos en transmitir ese espíritu de lucha por una moda más respetuosa que conquistó al equipo desde el inicio.

Esta industria es responsable de una fuerte explotación medioambiental, de malos tratos hacia trabajadores y trabajadoras y, en cierta forma, también hacia quienes consumen. Resulta primordial ser consciente de que existen esas situaciones y posicionarse contra ellas en la medida de lo posible; pero es igual de importante conocer la presencia de alternativas de consumo, saber que cada vez hay más colectivos y particulares concienciados y no perder la ilusión por construir algo más positivo.

Deseamos ofrecer una información a caballo entre la profundización y la divulgación, entre la inmediata actualidad y la retrospectiva necesaria, toda ella caracterizada por un matiz consciente, optimista y práctico. Y ojalá que este vestido con nombre propio, esta Retahíla que cosimos hace meses, os enamore.

Imagen destacada: Morguefile.com

  ¿Te gusta?

Laura Rockbell

Directora/Cofundadora

Sin comentarios todavía

Deja una réplica