El síndrome “Kylie Jenner”

Cada vez parece más urgente crear una corriente de imágenes alternativas al canon de belleza. No se trata de divulgar un arquetipo concreto, sino, precisamente, de no proponer ninguno, de optar por la aceptación personal. Y digo más: ya es hora de comenzar a incluir en el juego a las cualidades intelectuales.

Recientemente, la modelo estadounidense, Kylie Jenner, ha puesto “de moda” los labios gruesos. Con diecisiete años, esta chica ha pasado por quirófano para hincharse de tal modo que siempre parece estar “poniendo morritos”. Consideraciones estéticas aparte, resulta alarmante cómo personas tan jóvenes están más que dispuestas a operarse y cómo esto acaba trascendiendo más allá de un caso individual cuando se trata de celebrities.

No sólo hay adolescentes que, tras el éxito marcado por Kylie Jenner, se han decidido a inflar sus rostros igual que ella, sino que se están comercializando productos para conseguir los “labios perfectos” desde casa. Se trata de una especie de tapón en el que hay que introducir la boca y succionar, paralizando la circulación sanguínea y provocando una hinchazón a los pocos minutos.

Internet y, concretamente, YouTube han documentado varios casos de chicas cuyos labios se agrietan, se despellejan, pierden el color e incluso sangran de forma preocupante. Sin llegar a esos extremos, ¿alguien se ha preguntado sobre las consecuencias que puede tener esta práctica si se repite continuadamente? Quienes no compran el artículo de silicona, improvisan inventos parecidos: vasos pequeños, tapones de botellas, etc.

La opción más cómoda es culpar a Kylie Jenner por suscitar esas reacciones o las jovencitas que siguen su ejemplo. Por desgracia, no es la que a largo plazo permite encontrar una solución. El comportamiento de estas chicas se contextualiza dentro de una cultura que ha convertido el cuerpo en un producto, en una frivolidad. El cuerpo se trata como un jarrón de barro húmedo que se debe presionar hasta parecerse al ideal establecido. El moldeado puede conllevar entrar en un quirófano, castigar al aparato digestivo con dietas milagro u obligarse a hacer deporte sin pensar en disfrutar de él.

Lo positivo es que cada persona puede contribuir a mejorar esta situación, pues el factor clave para corregir estos comportamientos se encuentra en la educación. No sólo en el caso de Kylie Jenner, sino en todos los que vayan apareciendo, pues éste no es el primero ni será el último. Hay quienes tienen hijos e hijas, trabajan en escuelas e institutos o disfrutan de un grupo de amistades. Sacar el tema, reflexionar sobre él en compañía, ayuda a desmontar estereotipos y construir puentes hacia la auto aceptación.

Imagen destacada: I-d.vice.com

1

Laura Rockbell

Directora/Cofundadora

Sin comentarios todavía

Deja una réplica