Mi ropa vintage y la búsqueda del tesoro

Hace frío en Sevilla. Mucho frío. Marina López, creativa de Mi ropa vintage, camina por sus calles abrazándose el cuerpo, mientras buscamos un lugar en el que protegernos de las bajas temperaturas. Se ha trasladado desde Jerez para impartir una charla sobre upcycling en Colegio de Abogados de Sevilla, de modo que parece la ocasión idónea para asaltarla con preguntas. La acompaña un colega de profesión, Christophe Ploquin, de La Higuera de Grazalema.

Llegamos encogidos a Organic’s, la versión céntrica del Centro Ecológico Gaia, con disposición de beber un zumo del día. Parece el lugar perfecto para hablar de creación respetuosa con el medio ambiente y las personas. Marina López rezuma sencillez, tanto en su forma de vestir como en el modo de expresarse. Mueve las manos con suavidad para reforzar sus palabras y le brillan los ojos cuando habla de los orígenes de Mi ropa vintage o explica cuánto le gusta su trabajo.

López es una emprendedora nata que ha tenido a su cargo negocios de todo tipo y ha vivido en distintos puntos salpicados por el globo terráqueo. No es de extrañar que cuando se le pregunta sobre su formación, afirme con una amplia sonrisa que es autodidacta, que lo que sabe de corte y confección lo aprendió entre las clases de labores del colegio y el contagio de la afición que a ello tenían su madre y su abuela.

P: ¿Cómo empiezas a dedicarse profesionalmente a la moda?

R: Me encanta crear. Hace ya más de veinte años compraba telas de cáñamo en la Sierra de Cádiz cuando nadie sabía lo que era eso y estuve en una compañía de teatro para la que hacía el vestuario con tela reciclada.

En 2009 empecé con Mi ropa vintage, con la tienda online. Pensé que ya era hora de dedicarme en exclusiva porque ha sido lo que he querido hacer toda la vida. Llegas una edad en la que te dices que quieres ser feliz, hacer lo que te gusta.

P: Diseñas ropa y accesorios, pero también tienes prendas vintage en la web. ¿Cómo abriste esa puerta?

R: La ropa vintage es desde los años 50 a los 80, pero es nueva, con etiqueta, no es de segunda mano. Todo esto surgió porque se pusieron en contacto conmigo desde unos almacenes de Badajoz. El señor tenía una tienda que llevaba abierta treinta o cuarenta años, él estaba a punto de jubilarse, y me ofrecieron la ropa que tenían en el almacén.

Me pareció una idea estupenda y les vacié el almacén. Poco a poco les fui comprando todo y fui añadiéndolo a la tienda online. En base a eso, me fui poniendo en contacto con otras. Me enteré de que había muchos almacenes cerrados de gente que, a menudo, ni siquiera sabía lo que tenía. Ya metida en eso, incluso me llamaban. Aparte de esa línea, tengo también mis diseños. Desde el principio convivían las dos cosas.

P: ¿Qué faceta de ti satisface cada una de ellas?

R: Las antigüedades me encantan, me vuelven loca. Me producen la misma sensación que la de un pirata que encuentra un tesoro. El darle nueva vida a ropa que ya está en la basura, me proporciona mucha satisfacción personal.

P: ¿Cómo organizas tu espacio de trabajo?

R: Tengo un almacén con la ropa de vintage porque no la tengo en los puntos de venta. Después tengo un taller en casa, donde trabajo, porque con dos niños pequeños no puedo tenerlo fuera. Lo tengo desbordado de tela, ropas, restos, cables… Todo.

P: Solemos relacionar el concepto “sostenible” con telas certificadas. ¿Por qué dirías que Mi ropa vintage también lo es?

R: Lo más sostenible que existe es reciclar, más que partir de cero con telas ecológicas, que también me parece muy bien. El upcycling, que es a lo que yo me dedico,es lo más ecológico que hay, es coger algo de la basura, convertirlo en algo útil y darle el mismo valor o más del que tenía antes.

P: ¿Cuál es tu valor de marca?

R: Todo lo que uso son restos y cosas antiguas: las cremalleras, los botones, las hebillas de los cinturones… No compro nada “nuevo”, todo es de páginas de anticuario, de mercerías antiguas. Cada cosa que hago es exclusiva, es imposible hacerlas en serie. Tiene el valor de arte, cada prenda es única.

El upcycling tiene su arte, es como crear una escultura.

Generalmente produzco sola, pero cuando tengo mucho trabajo pido ayuda. De todas formas, trabajar conmigo es muy difícil no porque sea una malaje, sino porque cojo un vestido, lo abro, le quito las costuras, me pongo a darle vueltas y voy creando sobre la marcha. Por eso digo que tiene un poco de arte, es como crear una escultura. Es complicado que una persona que esté a mi lado me siga.

Cuando tengo mucho que hacer lo que hago es montarlo e hilvanarlo y se lo doy para que lo cosa. Y aún así hay veces en las que no sabe lo que está cosiendo. Me preguntan “¿esto qué es?” y yo digo “tú cóselo, cuando termines le damos la vuelta y verás lo qué es”. Después se impresionan.

P: ¿Qué te aporta cada una de las vías de venta?

R: La venta online es muy difícil. Ahora mismo estoy bien posicionada, pero cuesta muchísimo con la maraña de tiendas que hay en Internet. Para estar al día del SEO tienes que hacer malabares. Las redes sociales las llevo yo también. Los puntos de venta me dan tranquilidad porque ellos me piden y yo lo mando. Tengo en Madrid, en Barcelona y en Jerez.

P: ¿Por qué empezaste a formar parte de AMSA?

R: Me parece super importante unir fuerzas. Por mucho que crezcamos siempre vamos a ser chiquititos, compararnos con Inditex es imposible, pero si somos muchos muchos sí podemos llegar a eso. El asociacionismo, el colaborar entre marcas… Todo eso me encanta. Siempre estoy abierta a colaborar y aportar lo que pueda. La sinergia me parece imprescindible en la moda sostenible. Hay que moverse y trabajar, y solos no somos nadie por muy grandes que seamos. Hay marcas consolidadas que aún así no son visibles.

P: ¿Tienes alguna referencia que te inspire y te anime a seguir trabajando?

R: A quien le dedico mi marca, en quien pienso cuando me da el bajón, es en mi madre y en mi abuela. Ya no están conmigo ninguna de las dos. Me parece muy importante porque fueron las que me enseñaron a coser. Como todas las personas antiguamente reciclaban mucho. Tú te comprabas un vestido y te duraba toda la vida. Si se rompía, lo cosía. Ellas dos no son famosas ni nada. Pero son mi madre y mi abuela y mi marca se las dedico a ellas dos.

Imágenes: Sina Diaz.




La Rioja y su moda sostenible

El movimiento asociacionista está contagiando a la moda sostenible de España, cada vez con mayor evidencia. En una disciplina emergente y basada en principios sociales y ambientales, parece lógico que la unión de fuerzas sea el modo idóneo de proceder. La última región en sumarse a esta dinámica es La Rioja, lugar en el que se ha constituido un grupo de personas centradas en la divulgación de la moda sostenible y en hacer reflexionar sobre los ritmos de consumo.

Elena Sáenz de Urturi es una de las componentes de este equipo. Una mujer que, si bien no tiene experiencia en el sector de la moda, transita por ella movida por las ganas de hacerla más justa y respetuosa.

P: ¿Quiénes forman parte del colectivo?

R: Carolina de Peekaboo, Lidia, que es personal shopper, Estíbaliz de Artelar, y yo. Vengo de lo social, pero la sostenibilidad siempre me ha interesado mucho. Somos sólo cuatro, pero esperamos ser muchas más, porque trabajo hay de sobra.

P: ¿Cómo os organizáis?

R: Nos reunimos con mucha regularidad, a veces incluso cada semana, sobre todo si hay algún evento que queremos preparar. Allí debatimos y tomamos decisiones, y a partir de ahí nos repartimos el trabajo. Las responsabilidades las hemos ido adquiriendo en función de lo que cada una ha querido asumir.

P: ¿Cuáles son vuestros objetivos?

R: Nos juntamos para concienciar y sensibilizar sobre qué es la moda sostenible, para lo que proponemos acciones (mercadillos, charlas) y participamos en otros eventos, no sólo de La Rioja, sino también en otros espacios. Nos financiamos nosotras mismas con nuestro trabajo y nuestras capacidades.

P: ¿En qué situación de desarrollo se encuentra la moda sostenible en La Rioja?

R: La consciencia de moda sostenible no se tiene, pero es real que hay marcas que lo son. No hay una cultura de unión para darlo a conocer. Entiendo que cada marca tiene muchas preocupaciones como para pedirles que prioricen la creación de una estrategia común. A las ferias vienen encantadas, pero al trabajo del día a día no.

El fin último sería dejar un planeta mejor del que tenemos.

Me gustaría que nos uniéramos, no sólo la gente que tiene marcas, sino personas que, como yo, tienen una conciencia social en moda, en alimentación, en energía… El fin último sería dejar un planeta mejor del que tenemos o, al menos, no degradarlo, ni a las personas que viven en él; y poner en el centro a la personas en vez de a la economía. Es un cambio de paradigma y pensamiento en el que entra la moda y entra todo. Hay que ir más allá del producto.

P: ¿Qué acciones habéis hecho hasta ahora?

R: Sobre todo charlas. También mercadillos de segunda mano y otros con marcas de moda sostenible en La Rioja. Fuera hemos estado en Biocultura de Bilbao, presentando la iniciativa y haciendo un taller de upcycling, y lo mismo en Pamplona. También estamos recorriendo distintos espacios (como el BEFF) para visibilizarnos.

P: ¿Cuál es vuestra implicación con Fashion Revolution?

R: Planteamos una charla sobre qué era la moda sostenible. Vino Silvia Muñoz (AMSA) para dar la definición y después Garbiñe Tolosa (Maripuri Tijeritas) para la parte más práctica. Lo hicimos en la Escuela de Artes y Oficios. Entendíamos que era importante que los alumnos conociesen esa moda que no se trata de que una moda diferente, sino de ser consciente de dónde sacas las materias primas, de quién trabaja la artesanía.

Procuramos hacer pensar sobre por qué sobran las cosas.

También hicimos un mercado con las marcas sostenibles de La Rioja y otro de segunda mano que fue muy aceptado. La gente está deseando deshacerse de las cosas que les sobran y procuramos darle la vuelta y hacer pensar sobre por qué sobran. Es un trabajo muy arduo que supone mucha paciencia.

Para este año queremos hacer algo más práctico y de creación artística, apoyándonos en una charla, manteniendo el mercadillo y el mercado. Aprovechando las capacidades de cada una de nosotras, queremos hacer talleres: de upcycling, de color terapia, de personal shopper. Cuando eres espectador pasivo, vienes y te vas. Pero si te involucras, se te enciende la bombilla y puedes llevar un proceso de cambio.

Imágenes: Laura Rockbell.




Ana Bella: Heroínas en sororidad

Ana Bella es, por encima de todo, una superviviente. Hace años se armó de valor para escapar con sus hijos de la jaula de oro en la que vivía atrapada. Como tantas mujeres, tuvo la voluntad secuestrada por un hombre que le garantizaba el techo y la estabilidad familiar del matrimonio hasta que la muerte los separase. Pero Ana Bella no quiso quedarse hasta el último acto de una obra en la que se la había despojado del derecho a réplica. Dijo “basta”. Decidió coger las riendas de su vida, de su libertad. La historia de Ana Bella es la de una mujer que ha encontrado el éxito en su propia valentía. Desde hace años dirige la Fundación Ana Bella, un proyecto por y para el que dedica toda su vida y con el que ayuda a las mujeres que sufren violencia de género a sobrevivir, empoderarse y convertirse en las líderes y heroínas de sus propias vidas.

Revista Retahila - Ana Bella

Pregunta: Usted denunciaba en su ponencia en TEDxBarcelona de 2012 que la principal salida laboral para las supervivientes de violencia de género era ser limpiadora, lo que, en muchos casos, transformaba en realidad un menosprecio recurrente entre sus agresores, ¿se han ampliado las posibilidades de inserción laboral desde entonces?

Respuesta: Sí, gracias al Ministerio de Igualdad y su red de empresas por una sociedad libre de violencia de género, actualmente contamos con 80 empresas comprometidas con dar oportunidades laborales a mujeres supervivientes de violencia de género. Eso nos ha permitido cambiar la imagen que se tenía de nosotras, porque estamos dando a conocer a las empresas que valemos no sólo para trabajos invisibles, sino también de cara al público.

Los trabajos de cara al público hacen que la mujer se sienta valorada, ya que todos los días los clientes le dan las gracias, y el ser la imagen de una marca hace que te posiciones como un valor social y que la mujer se empodere, se dé cuenta de su valía y actúe como líder de su vida y agente de cambio en su comunidad. En nuestro caso, 981 mujeres han tenido esta oportunidad laboral que les ha servido de trampolín para acceder a un trabajo de largo recorrido.

P: ¿Qué tipo de ayudas ofrece la fundación a las víctimas de malos tratos?

R: Los principales proyectos que lleva a cabo la fundación para prestar ayuda son, por una parte, los testimonios positivos en los medios de comunicación, porque queremos transmitir la idea de que hay una alternativa positiva para las mujeres que rompen su silencio y denuncian. Nosotras queremos contrarrestar la cantidad de noticias que hay en los medios sobre mujeres víctimas y asesinadas, y lo hacemos mostrando nuestra cara y dando un testimonio positivo para ser fuente de inspiración para mujeres que actualmente son víctimas de maltrato.

En esa línea, hemos creado el programa “Amiga”, a través del cual, las supervivientes ayudamos a las víctimas a romper su silencio, a acompañarlas en todo el proceso judicial, y a facilitarles los recursos necesarios para salir adelante. Por ejemplo, hay mujeres que, cuando salen de las casas de acogida, se quedan sin vivienda porque no entran en los perfiles de ayuda. Con este programa, hemos conseguido garantizar viviendas de apoyo en las que las mujeres pueden estar hasta que se independizan económicamente y pueden cubrir los gastos de vida.

Queremos contrarrestar la victimización que hay de la mujer maltratada en los medios, y lo hacemos con un testimonio positivo de supervivencia.

Por otra parte, en nuestra “Escuela Ana Bella” formamos a mujeres supervivientes para que enfoquen todas las habilidades de supervivencia que han utilizado para resistir el maltrato en ser líderes de su propia vida y salir de la violencia no como víctima sino victoriosa. Además, damos formación profesional como embajadoras de marcas, técnicas de ventas, productos, nutrición, para que puedan ofrecer a las empresas estos servicios.

Dentro de este proyecto, hicimos hace dos años en Melilla junto con la ONG Diseño para el desarrollo y la fundación Orvallo, un taller sobre moda sostenible con mujeres supervivientes. Las mujeres estuvieron haciendo trabajo de costura, corte y confección con productos autóctonos, e incluso presentaron sus trabajos en la Semana de la Moda de Madrid. A través de la moda, podemos cambiar la concepción del consumo, y en este caso, también ayudar a empoderar a las mujeres.

Esta escuela ha recibido varios reconocimientos, como el Premio al Mejor Proyecto para el Empoderamiento de la Mujer de entre 64 proyectos en 2015. Este año en Bruselas, la metodología empleada por la fundación ha sido elegida como buena práctica para las empresas que quieran luchar contra la violencia de género. Además, la fundación está en la Guía de Empresas por el Cambio Social de la Unión Europea.

P: ¿A partir de qué momento una víctima se convierte en superviviente?

R: Para salir del hoyo, es importante que alguien te abra los ojos, sola es muy difícil. En el momento en que una mujer se da cuenta de que sin víctimas no hay maltratadores, deja de verse como la mujer débil e inútil que le han hecho creer que es, y empieza a valorar su propia fortaleza.

Nosotras somos capaces de tener mucha energía porque ya el sobrevivir a una situación de maltrato es una muestra de valentía. Nosotras no somos un problema, somos una parte muy valerosa para luchar por una sociedad igualitaria. Las integrantes de la fundación Ana Bella somos mujeres supervivientes, y por tanto, podemos ser el espejo de otras mujeres que están siendo maltratadas. Queremos transmitirles que si nosotras hemos podido sobrevivir, ellas también pueden salir adelante.

P: ¿De qué manera cree usted que contribuye el discurso positivo de supervivencia al empoderamiento femenino?

R: Nosotras consideramos que la condición de víctima no debe acompañarnos durante toda la vida. Nosotras fuimos víctimas y hemos necesitado apoyo, pero dejamos de serlo cuando nos alejamos del maltratador.

Estamos cansadas de que en los medios de comunicación sólo se hable del número de mujeres asesinadas, es como si las cifras culpabilizasen de alguna manera a las mujeres. Es hora de que también se hable de cifras de asesinos, que se diga el número de hombres que asesinan.

Tampoco se habla de cuáles son las consecuencias para el asesino: ni los años de cárcel, ni datos de la sentencia condenatoria. Hablar de quiénes son los culpables y no incidir tanto en las víctimas es una manera de evitar la doble victimización y de contribuir al empoderamiento femenino porque refuerza la idea de supervivencia. Somos supervivientes.

P: ¿Por qué considera que el concepto “lacra social” resulta insuficiente para definir la violencia de género?

R: Porque va más allá de la lacra social. Es una vulneración de los derechos humanos. De hecho, el maltrato de género está tan enraizado en sociedad que se ha tenido que hacer la Carta de Derechos Humanos de la Mujer, pese a tener ya la Carta de Derechos Humanos que, en teoría, debería englobarnos tanto a mujeres como a hombres. No tendría que existir un documento específico para mujeres, pero se ha tenido que hacer porque, por el peso de la costumbre, de la religión o de la cultura, se maltrata sistemáticamente a la mujer.

Revista Retahila - Ana Bella

P: ¿Considera que las Nuevas Tecnologías fomentan la sinergia entre asociaciones orientadas al empoderamiento femenino y también entre las propias mujeres?

R: Sí, porque es una forma muy fácil de comunicarnos, de estar siempre conectadas. Si alguna mujer necesita ayuda, siempre va a tener a alguien al otro lado. Los dispositivos móviles rompen las barreras físicas y fortalece las conexiones personales.

En la fundación hemos creado una app llamada “Ana Bella” para construir una red mundial de mujeres supervivientes que se ayudan las unas a las otras, generando un efecto multiplicador. Lo que nos separa, las barreras geográficas, se está convirtiendo en un puente. Gracias a la app, estamos consiguiendo alcanzar a mayor número de mujeres de otros países, como Colombia, Brasil, Inglaterra o Líbano.

P: ¿Cuál es el protocolo establecido por la fundación cuando el terrorismo doméstico derivado de la violencia machista afecta a menores de edad?

R: A los hijos de las mujeres maltratadas, que también son víctimas, los derivamos siempre que podemos a organizaciones especializadas en tratar con niños y niñas. Nuestra fundación trabaja sobre todo con las madres.

El proceso de divorcio por maltrato no debe gestionarse a través de la mediación porque no se trata de una relación equidistante sino de dominación.

Ya que hablamos de este asunto, me gustaría recalcar que un hombre maltratador no es un buen padre, por lo que en caso de divorcio por maltrato, este proceso no debe gestionarse a través de la mediación porque no se trata de una relación equidistante, sino de dominación de un hombre abusivo sobre su mujer y su núcleo familiar.

P: Los últimos datos apuntan a un crecimiento del 10% de la violencia machista entre chicas menores por no saber identificar el maltrato, ¿a qué cree usted que se debe este repunte de violencia de género entre los más jóvenes?

R: Yo diría que gracias a las campañas de concienciación, las chicas hablan más, por lo que ahora se conocen más casos de maltrato que antes. En cualquier caso, yo creo que tiene mucho que ver en la violencia de género a edades tan tempranas el hecho de que en los medios de comunicación, en las películas o en las canciones siga prevaleciendo la idea de que el chico perfecto es el chico malo y que la chica buena va a poder cambiarlo. Eso no es así. Habría que enseñar a las chicas a aspirar a una pareja con la que construir una relación en igualdad.

No podemos permitir que las chicas consientan que su novio invada su espacio personal y le controle el móvil.

En la fundación lo que hacemos es ir a colegios e institutos para enseñar cuáles son las señales de alarma camufladas como amor romántico, y que nos revelan las pautas de una relación abusiva. No podemos permitir que las chicas consientan que su novio invada su espacio personal y le controle el móvil. La posible consecuencia de esto es que sus amigas dejen de compartir información íntima con ella por esa vía. Ahí es donde empieza el aislamiento social de la maltratada, cuando se distancia de sus amigas más cercanas.

P: Dice que ha participado en actividades para colegios e institutos, ¿ha observado algún tipo de carencia en materia de educación afectivo-sexual o de igualdad de género en esos centros escolares?

R: Yo creo que lo principal es que los mismos profesores y profesoras prediquen con el ejemplo de la igualdad de género. Lo que no es constructivo es que se hagan chistes machistas en clase y hasta los profesores rían esas gracias. Tampoco lo es que, por ejemplo, en clase de educación física se ponga a las niñas a bailar sevillana y a los niños a jugar al fútbol, porque eso implica una mirada muy reducida de los roles de género, que es quizá el aspecto sobre el que más formación hace falta en los centros educativos.

Lo principal es que los mismos profesores y profesoras prediquen con el ejemplo de la igualdad de género.

Pero no es lo único. Sin ir más lejos, en las asignaturas de historia no se nos nombra a las mujeres. No recuerdo qué autora dijo que habremos dado un paso de gigantes el día en que en los libros de texto se haga referencia a la mujer en la teoría de la evolución de la especie, de manera que cuando aparezca el mono convirtiéndose en hombre, también haya una mona convirtiéndose en mujer. Queda mucho trabajo por hacer en los colegios.

P: Inició su lucha contra la violencia de género en el año 2002, ¿qué balance hace usted de estos 14 años de movilización?

R: A nivel general, me quedo con el gran hito de todos estos años, que ha sido la Ley Integral de Protección contra la Violencia de Género de 2004, porque supuso un avance increíble. Gracias a ella, hay muchas más medidas y recursos para asistir a las víctimas de violencia machista. Pero todavía queda mucho por hacer.

Quedan muchas mujeres en España que no se atreven a romper su silencio y pedir ayuda. También creo que sigue faltando mucha información en materia de violencia de género a todas las personas que están a cargo de ejecutar estas medidas. Hablo de abogados, de jueces, de trabajadores sociales.

Hasta yo me había olvidado de que podía haber otra mujer en mi lugar, ¿cómo no se va a olvidar la sociedad?

A nivel personal, me quedo con el día que contactó conmigo por Facebook una muchacha que me pedía ayuda para su prima porque estaba sometida a una relación sentimental abusiva. Su pareja era mi exmarido. Estaba pasando por lo mismo por lo que había pasado yo años atrás. Eso me hizo darme cuenta de que hasta yo me había olvidado de que podía haber otra mujer en mi lugar, ¿cómo no se va a olvidar la sociedad? Ese fue el día en el que comprometí mi vida hasta el último aliento en poner voz a las mujeres que están siendo maltratadas.

Imágenes: fundacionanabella.com




UAI Design: reveses sin costuras

El centro de Sevilla está salpicado de lugares en los que perderse entre palabras. Dejando atrás La Campana, avanzando por la calle Amor de Dios, encontramos uno de ellos: Red House. Su generoso ventanal, custodiado por grafitis, se convierte en un escaparate urbano, ideal para conversar con Reyes Pérez, la creativa de UAI Design.

Esta diseñadora sevillana se estrenó el año pasado en Andalucía de Moda y nos cautivó con Alas, su primera colección, basada en piezas reversibles de algodón orgánico. Tras una pequeña propuesta formada por piezas confeccionadas a partir cáñamo y presentadas en Expocáñamo 2016, Pérez se lanza a por una segunda colección, Gea. Podremos verla desfilar el próximo jueves 3 de noviembre en Andalucía de Moda, pero no podíamos contener los deseos de conocer un poco más sobre este nuevo proyecto con el nombre de la madre Tierra.

Reyes Pérez llega a las puertas de Red House como suele aterrizar en todos sitios: rebosante de energía, con la risa siempre lista para brotar y con las ganas de compartir a flote. Pregunta por qué temas vamos a hablar, confiesa que aún está asimilando que Gea es una realidad, que quedan detalles por ultimar y quiere contarnos la historia de forma que cuando veamos el resultado final, todo encaje. Con los brazos abiertos y las ideas galopando, comenzamos a desgranar qué se le pasa a la diseñadora de UAI Design por su inquieta cabeza.

Revista Retahila - UAI Design
Fotografía: Sina Díaz.

¿Cómo funciona la producción en UAI Design?

De momento lo hago yo todo: patronaje, experimentación y pruebas, y producción. Espero que haya un momento en el que no lo abarque yo sola y pueda contar con ayuda.

En la nueva colección hay una parte de experimentación quizá algo diferente a lo que se ha visto en las otras colecciones. Se trata de eliminar el máximo de costuras posible para hacerlo todo de una pieza. Así se aprovecha más el tejido y hay menos residuos.

 ¿Qué complicaciones has tenido en la elaboración de tus colecciones previas?

En la primera colección de UAI Design, en Alas, debía hacerlo todo perfecto para que, independientemente de la manera en que se usara, siempre estuviera bien y no se vieran las costuras. La de cáñamo ha sido difícil porque cada tejido tiene una textura diferente. Hay distintos gramajes que van desde el más fino, que parece gasa de médico, hasta el más grueso, como la tela de saco.

En Alas debía hacerlo todo perfecto para que siempre estuviera bien y no se vieran las costuras.

Tienes que adaptar muy bien cada patrón y cada diseño al gramaje y la caída de cada tejido, y saber cómo coserlo para que no se deshilache: el cáñamo es fibra hilada. La confección ha sido difícil, pero una vez se da con la tecla de cuál es la mejor forma de hacerlo… La verdad es que los resultados han sido buenos.

Cada colección que emprendes parece ser todo un reto: ¿concibes tus proyectos como desafíos?

Una persona que lo vea desde fuera puede entenderlo así, tiene sentido, pero cada colección me surge por una inquietud interna. Tiro por un lado o por otro, pero siempre para llegar al mismo fin: algo útil, funcional y bonito. No hay un mismo concepto a la hora de empezar una colección, cada vez es diferente aunque mantenga los requisitos de mi filosofía de diseño.

Fotografía: Sina Díaz.
Fotografía: Sina Díaz.

¿Cómo surge esa tercera colección? ¿Cómo elaboras el concepto creativo?

Ha sido un poco caótico porque tenía en mente una cosa y he acabado haciendo otra totalmente diferente. Cuando empiezas a investigar sobre eso que tienes en la cabeza y vas descubriendo, vas simplificando. Me gusta hacer más con menos. Con ese “simplificar” salió sola la colección.

Son patrones cuidados, con pocas costuras, y sigue habiendo prendas reversibles. La prenda estrella, Gea, es la que da nombre a la colección. Se combinan piezas muy simples con esa estrella que se puede utilizar de muchas formas diferentes. Es una colección muy urbana y básica, y gracias a sus tejidos y sus colores también es muy potente. El top que llevo, por ejemplo, es reversible y sólo tiene una costura en la espalda. Es como una pieza que te envuelve.

Utilizo el negro y el amarillo en referencia al logotipo de UAI Design y por la fuerza que tiene el contraste de estos colores. El negro es uno de mis colores favoritos para vestir y el amarillo me gusta por su significado de alegría, positividad y energía. Cuando los mezclas, aportan un carácter mucho más fuerte, acentúan la personalidad. Sigue habiendo azules y colores más invernales, de hecho, aunque la colección esté formada por prendas atemporales, la he querido enfocar más en esta estación.

Se utiliza el terciopelo, el punto y el canalé, todos de algodón orgánico certificado. Hay burdeos, grises, gamas de azul y verde, y negro y amarillo siempre están presentes. El terciopelo tiene un tacto que te mueres.

Fotografía: Sina Díaz.
Fotografía: Sina Díaz.

¿Cómo has gestionado la búsqueda de esos materiales?

Es como buscar a Nemo. Es super difícil de encontrar. Quiero hacer diseño, quiero hacer moda, ¿pero por qué por querer hacerlo de una manera sostenible tengo que limitarme a una serie de tejidos con los que al final el resultado de la prenda siempre va a ser el mismo? ¿Por qué sólo puedo utilizar algodón?

Quiero tener a mi alcance toda la variedad de tejidos que existen, pero de una forma sostenible. Lo malo es que aquí en España es muy difícil, los he localizado en una empresa alemana en la que ya había comprado anteriormente. Ellos lo hacen todo allí: la producción de algodón, el hilado, el tinte. Es lo más cerca que he encontrado. El cáñamo, por ejemplo, lo traje de Francia.

Quiero hacer moda, ¿pero por qué por querer hacerlo de manera sostenible tengo que limitarme?

No hay mucha variedad de tejidos orgánicos y certificados, que te den la garantía de que realmente son orgánicos. A lo mejor tengo en mente hacer una cosa, pero no puedo conseguir el tejido que quiero. Quizá quiero crear una prenda con una caída, pero no puedo porque no hay un tejido certificado para eso. Según lo que hay adapto mis diseños. Sí es verdad que lo que he utilizado y creado hasta ahora ha ido muy de la mano, es decir, no he creado algo conformándome.

¿Qué significa para ti presentar tu colección en Andalucía de Moda, donde te vimos nacer el año pasado?

Lo vivo más nerviosa, aunque que esta segunda colección desfile en el mismo sitio donde me di a conocer, la verdad, me hace ilusión. La primera vez es fácil aportar algo porque nunca has hecho nada, pero seguir haciéndolo… Hay una tensión interna, una duda sobre cuál será la reacción de la gente, si gustará o no gustará.

Es complicado conciliar la mentalidad de diseño que tengo y los materiales que utilizo con la manera de vestir de la gente. Trato de hacer una sinergia para llegar al público, que realmente quieran ponerse la ropa y que le den importancia tanto a que es sostenible como a que es moda.

Fotografía: Sina Díaz.
Fotografía: Sina Díaz.

¿Vives el backstage con más serenidad?

Es un caos siempre. Por mucho que tú tengas preparado, por muchos desfiles que hayas hecho, es un lío. Hay muchas personas, las modelos están nerviosas y hay más compañeros con otras colecciones. Todo pasa en cuestión de segundos. En ese momento no hay nervios, no hay nada. Sólo hay “tú ponte esto, tú ponte lo otro”, porque como no sea así, no salimos. Son cinco minutos en los que no te das cuenta de que, de pronto, ya está todo el mundo vestido. Es lo que menos me preocupa. Es una cosa bonita, el prepararlo, lo que queda es que alguien se lo ponga.

La estética que se le dé a las modelos es importante porque puede potenciar los diseños, aunque dependiendo de dónde desfiles tienes más libertad o menos.

¿En qué contexto lo presentas?

En un desfile colectivo que se llama Urban Meet, con By Mordisco y Lorena Subires. Hay un tercer día de sostenibilidad en el que participa la asociación de Verde Eco Design. Estuve hablando con ellas cuando me llamaron de Andalucía de Moda para ver si podíamos hacerlo juntas. Al final, por una cosa o por otra, me he quedado en el Urban Meet.

¿No crees que te beneficia posicionarte como moda urbana y no sostenible?

Es positivo porque a la gente va a entrarle por los ojos y después sabrá que es sostenible, lo que va a ser bueno para UAI Design. Va a llegar a un público al que no llegaría si se publicitara como sostenible, porque en principio no está interesado. De este modo, se lleva el diseño a un montón de gente, ¡y es un diseño sostenible! Se dará a conocer que hay otro tipo de moda que se puede hacer.

Imagen destacada: Sina Martín.




Emprendimiento hacia la sostenibilidad

Esther González es una de esas tantas mujeres que se han lanzado a la aventura del emprendimiento y la sostenibilidad, de construir con sus propias manos y esperar a que los merecidos frutos rompan en brote la tierra. Es diseñadora, pero quizá porque la creación textil se le quedaba pequeña, decidió poner en marcha un proyecto que contribuyese a crear conciencia en torno a la importancia de la moda sostenible, a repensar los hábitos de consumo, y también a aunar moda y ecología. Con esa idea en mente, nació la asociación de Moda Sostenible de Extremadura (MOSE), de la que actualmente es presidenta.

Revista Retahila - Sostenibilidad
Pregunta: ¿Cómo surgió la idea de crear una asociación de moda sostenible en Extremadura?

Respuesta: Cuando asistí a Biocultura, en Sevilla, conocí a Silvia (presidenta de la Asociación de Moda Sostenible de Andalucía, AMSA). Ella me propuso crearla, me animó y me apoyó en todo momento.

P: ¿Cuáles son los objetivos de la asociación?

R: Potenciar la filosofía de sostenibilidad en las empresas, promover la artesanía local, apoyar todos aquellos proyectos que tengan como eje central la sostenibilidad, empezando por los productores y diseñadores de empresas textiles sostenibles, y potenciar el made in Extremadura.

P: ¿Cómo ha sido la respuesta del público ante esta iniciativa?

R: Satisfactoria. Estamos muy contentos por la acogida que ha tenido la asociación, tanto por parte de los medios de comunicación regionales como por las administraciones locales.

Hay empresas que se autodenominan sostenibles y no lo son y otras que lo son y no lo saben.

P: ¿Habéis encontrado trabas a la hora de fundar una asociación dedicada a la moda sostenible?

R: El único problema que nos hemos encontrado es el gran desconocimiento que existe alrededor del término moda sostenible, tanto para bien como para mal. Hay empresas que se autodenominan sostenibles y no lo son y otras que lo son y no lo saben.

P: Te hago la misma pregunta a la inversa, ¿habéis contado con apoyos para crear la asociación?

R: Lo cierto es que no, no hemos contado con apoyos para levantar este proyecto.

P: En España hay pocas asociaciones de moda sostenible, ¿qué crees que os aportáis mutuamente?

R: Somos como una pequeña familia. Nos apoyamos mutuamente.

P: ¿Cómo ves el panorama de la moda sostenible en España?

R: Creo que es un sector en crecimiento con muchas posibilidades en un futuro cercano.

Revista Retahila - Sostenibilidad
P: El otro gran colectivo sobre moda en Extremadura es la Asociación de Diseñadores de Extremadura (DIEX), ¿mantenéis alguna relación entre vosotros como colectivos vinculados al mundo de la moda?

R: Si. Colaboramos en eventos juntos y tenemos muy buena relación. En Resonance, que es el evento anual que organiza DIEX, hemos colaborado con una charla de moda sostenible y un stand. Nuestra filosofía es que la unión hace la fuerza, nos gusta mucho crear sinergias.

P: ¿Qué crees que puede aportar Extremadura a la moda sostenible?

R: Muchisímas cosas. Estamos trabajando para empezar a crear más empresas productoras de materias primas textiles ecológicas. Actualmente contamos con Dehesalana (productora de lana ecológica de oveja merina extremeña) y un taller de confección textil especializado en moda sostenible.

Nuestra filosofía es que la unión hace la fuerza, nos gusta mucho crear sinergias.

P: Además de ser presidenta de la Asociación de Moda Sostenible de Extremadura, llevas tu propia maca, Enkaster, ¿cómo ha sido tu camino como emprendedora en moda sostenible?

R: Duro. Por ello me decidí a crear la asociación, hay que facilitar la adquisición de materias primas a los diseñadores para que la industria de la moda sostenible en España pueda crecer. Actualmente hay muy poca oferta de tejidos en el país y la gran mayoría tiene que importarlo. Esto es una contradicción, ya que la moda sostenible apoya el consumo de cercanía. Por eso es tan importante o más apoyar proyectos de desarrollo de materias primas sostenibles que a los diseñadores en sí, ya que tenemos muy buenos diseñadores en España. Solo tenemos que facilitarles el acceso a las materias primas.

Imagen destacada cortesía de Esther González.
Imágenes del post: Enkasterblog.com




Los triángulos de Nastasianash

Anastasia Medvedeva aparece en la entrada del hotel TRH Alcora con un vestido marrón tostado de Black Swan, una marca valenciana que confiesa adorar, un clutch de corcho de su propia marca, Nastasianash, y una sonrisa contorneada por unos labios pintados de rosa orquídea. Jovial, entusiasta y sencilla, nos acompaña por los pasillos del edificio, conquistados por los stands de la Fashion Weekend Sevilla, mientras buscamos un lugar en el que sentarnos a hablar sobre su primera colección, Fractal Pattern, que presentó la pasada semana el Code 41.

Cuenta que se formó en la Escuela de Arte Superior de Diseño de Valencia (EASD), después de estudiar patronaje industrial, una de sus pasiones, en una academia privada. Medvedeva, afincada en Valencia y de origen kazajo-ruso, describe su amor por la moda como algo que la ha acompañado desde que tiene uso de razón. Recuerda a su madre vistiéndola para ir al colegio: “Tenía el vestido, los zapatos y los calcetines a juego. Allí [en Rusia] se llevaban los lazos, y los llevaba del color de la ropa”. En el 2000, se trasladó con su familia a España, y durante los primeros años de adaptación, la ropa que vestían era la que confeccionaban en casa.

Nos acomodamos en una terraza tranquila, alrededor de una mesa en la que Anastasia Medvedeva no evita el contacto visual, sino que mira directamente a lo ojos. A veces se ríe, otras se detiene para escoger mejor sus palabras, pero todo aquello que cuenta tiene en común su tono sincero y transparente.

Revista Retahila - Nastasianash
Fotografía: Rocío Morato.

Pregunta: ¿En qué momento incorporas el enfoque sostenible a tu pasión por la moda?

Respuesta: Pasé de llevar ropa reciclada y de segunda mano a odiarla porque la llevaba en un momento en el que no podía permitirme nada más. Cuando pude comprarme algo nuevo y me di cuenta de dónde venía, mi opinión empezó a cambiar. No me parecía bien. Yo había estado en ese momento y sé que es lo que se sufre. No quiero que otras personas en otros países lo pasen igual.

Ahora selecciono más las tiendas. Me propuse preguntarme realmente de dónde viene mi ropa y hacérmela yo. Para que fuera más interesante, me acerqué al patronaje, que siempre me ha llamado mucho, y cuando descubrí esa técnica [zero waste, “cero residuos” en español] me dije “Esto es para mí”.

Me propuse preguntarme realmente de dónde viene mi ropa y hacérmela yo.

Es como una especie de puzle. Tienes tu prenda sobre la hoja, como el arquitecto que construye un plano. De ahí nace tu prenda y sabes que no hay desperdicio. Sabes la energía que has invertido, la cantidad de tela. Tiene un valor personal que esperas que para quien la vista, también.

P: ¿Cuánto tiempo llevas con tu marca?

R: La registré hace ya siete años. Empecé a vender bolsitos en una academia de baile a la que iba. Me apetecía cuando terminé mis estudios de patronaje. Tenía muchísimos tejidos en el armario y los reutilizaba para que no se desperdiciaran. Cuando empecé la carrera, tenía que compaginarla con el trabajo y dejé de producir. Lo hacía solo para los trabajos de las asignaturas.

P: ¿Cómo pasas de los bolsos a la ropa?

R: Con mi proyecto de final de carrera, que lo presenté en junio. Inicialmente era diferente, pero a los profesores no les convenció. Yo quería hacer un estudio y crear un sistema de patronaje nuevo, que de hecho lo tengo en casa aunque no haya visto la luz aún, pero ellos no lo aceptaban como proyecto, querían una colección. Me decanté por los tejidos ecológicos y por un patronaje zero waste.

Quería hacer un estudio y crear un sistema de patronaje nuevo.

Lo que hice fue aplicar el patrón zero waste a mis prendas. Está inspirado en el triángulo de Serpinski, que es muy sencillo de construir. Con el triángulo como base puedes ir jugando con la idea del puzle y adoptas unas líneas geométricas muy marcadas.

P: ¿Cómo has vivido esta primera experiencia de desfile?

R: Muy chulo. Para mí es todo nuevo. He ido a pasarelas, he estado en el backstage, pero cuando sientes esa importancia dentro, ese “tienes que hacerlo bien, que esta vez te toca a ti”, lo afrontas con muchos nervios.

Fotografía: Rocío Morato.
Fotografía: Rocío Morato.

P: Háblanos de la colección Fractal Pattern.

R: Quería que fuera sostenible, no sólo por el reciclaje, sino por los tejidos. En la carrera nos decían que si queríamos ser ecológicos o sostenibles podíamos utilizar varias estrategias. Con utilizar un solo método, como puede ser el zero waste, se supone que ya vale, pero yo no lo veo bien. ¿Y el tejido de dónde proviene? ¿Cómo voy a ser ecológica con tejidos sintéticos y blanqueantes?

La dificultad está en que casi todo está online y al por mayor. Las cantidades pequeñas las he conseguido en tiendas de Valencia.

P: ¿Por qué has escogido esa paleta de colores cruda?

R: La colección de tejidos que encontré era de esos colores y me pareció bien. Es muy limpia, sencilla. El hilo que compro es de algodón blanco, y con él he salvado toda la colección, no he tenido que comprar ninguno más. Me recordaba a la pureza, a la naturalidad. Lo pedía sin acabados, no me importaba el color, sólo que no estuviera teñido, tratado ni blanqueado.

¿Quieres ver el desfile de Nastasianash en el Fashion Weekend Sevilla? Haz clic aquí.

Fotografía: Laura Rockbell
Fotografía: Laura Rockbell

Imagen destacada: Rocío Morato.




El proceso creativo en las producciones de moda

Tala Álvarez es estilista y CEO de Yaramma, una marca de moda con aires bohemios y prendas made in Spain. Su pasión por la moda y su carácter inquieto la han llevado a involucrarse en múltiples producciones, desde editoriales hasta campañas concretas, y ahora esa personalidad la lleva a formar parte de un curso de extensión universitaria, impartido en la Universidad de Sevilla: El proceso creativo a través del moodboard: un nuevo yacimiento de empleo. Esta acción formativa cuenta con el respaldo de Ana Orti, docente e investigadora, y Siscapem, una organización sin ánimo de lucro que promueve el emprendimiento.

¿Cómo surge la idea del curso?

Nosotros trabajamos editoriales y fotos de campaña, y nos dimos cuenta de que había personas que no desarrollaban un proceso creativo. Lo hemos planteado con una técnica de coaching muy recomendada para empezar las bases y enlazar con el resto de contenidos.

¿A quién va dirigido?

No tiene por qué ser una persona que se quiera dedicar a moda, porque al final el proceso creativo lo puedes desarrollar para cualquier producto. Sí es cierto que nosotros lo orientamos más hacia la moda.

¿Qué vamos a encontrar en el curso?

Revista Retahila - Proceso creativoSe trata de un curso de iniciación, ahora estamos planteando otro, un Diploma de Experto, donde ampliamos la formación. Por eso tampoco nos dirigimos a un público específico, sino que hemos querido que llegue a todo el mundo. Hay cinco ponencias. Empezamos con un docente universitario que va a explicar las técnicas de coaching para llevar a cabo cualquier proceso creativo.

Luego introducimos el proceso creativo en sí: cómo se desarrolla una campaña o un editorial y cómo montas el equipo, entre otras cosas.

Vamos a plantear una sesión de fotos en directo, donde va a estar Emmanuel Rola, que estará en una ponencia también dando su visión del fotógrafo. Mucha gente siente curiosidad por este tema y además allí mismo van a ver el resultado con el shooting para que comprueben si es ese mundo el que le gusta. No sólo te puedes acercar desde el punto de vista del fotógrafo, sino desde todos los roles involucrados. Vamos a hacer una práctica con todo el proceso.

Vamos a plantear una sesión de fotos en directo y a hacer una práctica con todo el proceso.

¿Qué expectativas tenéis del curso?

Tenemos plazas limitadas, no es un curso masivo porque queremos atraer a personas con interés, no de relleno. Creemos que tiene la posibilidad de abrir las puertas a un futuro trabajo. Como digo es un curso de iniciación para que si a la persona le gusta pueda acceder a la titulación posterior. El objetivo es que la gente se inicie, se dé cuenta de si es lo que quiere hacer o no, y luego se pueda plantear trabajar en este mundo.

Tenemos plazas limitadas, no es un curso masivo porque queremos atraer a personas con interés, no de relleno.

¿Cómo os ha recibido el universo académico?

Tengo muy buena experiencia. Los docentes que intervienen en nuestro curso no son académicos convencionales, creen en desarrollar y en dar posibilidades de aprender otras cosas. La Facultad de Ciencias del Trabajo, que es la que nos ha apoyado, nos ha ofrecido un trato fenomenal. Creemos que es una forma nueva de presentar las cosas.

El jueves 7 de julio, último día del curso, Retahíla participará ofreciendo su perspectiva sobre los editoriales de moda: desde la preparación del concepto hasta la maquetación y selección de las fotografías. Laura Rockbell, directora, y Jesús Barrera, editor gráfico, serán los representantes del equipo en la ponencia.

Ese día podréis conocer y adquirir el tercer número en papel, cuyo lanzamiento está previsto para el martes 21 de junio. En esta nueva edición, contamos con la colaboración de Tala Álvarez como estilista, quien nos sorprende con un editorial, Verano Salvaje, del que aquí podéis ver un pequeño avance:

Revista Retahila - Proceso creativo
Modelo: Rebeca Jiménez; Fotógrafo: Emmanuel Rola; Asistentes: Karla Estrada y Laura Berbel; Estilista: Tala Álvarez; Maquilladora: Natalia Sánchez; Peluquera: Carmen Solís. Top: Fancina Salvaje; Biquini: Gemma Álvarez; Pulseras: Coopera (ONG)