El Fashion Revolution Day de Sevilla y su mosaico aliado

Yarismar Quiaro, diseñadora de Gotaskaen y una de las coordinadoras del Fashion Revolution Day, me manifestó una preocupación días antes del evento: “Estamos dándole tanta importancia a la performance que parece que no vamos a hacer nada más”. Tras esa reflexión, equilibramos la información sobre las conferencias, para mostrar que en Sevilla se proponía una jornada completa.

No quisiera quitarle mérito a las ponencias, que resultaron interesantes y motivaron el debate con el público. Aún así, la guinda del Fashion Revolution Day fue, sin duda, la performance colaborativa. Reunió a personas dedicadas al diseño, la artesanía y el arte textil en la tarea de confeccionar un tapiz. Cada cual se encargaba de elaborar, con la ayuda de quien se prestase, un metro cuadrado de tela que representase la identidad de su trabajo. Una vez finalizada la labor, todas las piezas se fusionaron en una única, simbolizando la eficacia y la riqueza que suponen la unión de fuerzas.

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De conferencia a conversación

El espacio de las mesas redondas comenzó a las diez y terminó casi una hora más tarde lo previsto, cerca de la una y media. El público se entregó al debate y, lejos de escuchar sin más a quienes ofrecían las charlas, aguardaban al momento del turno de preguntas. La predisposición a conversar de quienes asistieron y la cercanía de los y las conferenciantes propició un ambiente distendido y enriquecedor.

Se reflexionó sobre conceptos como el individuo y la comunidad. La docente Mª Ángeles Caraballo explicó que carecía de sentido presentar los términos como antagónicos: “La comunidad no existe sin las personas, pero las personas tampoco sin la comunidad“, aseveró. Sí razonó que vivimos en una sociedad profundamente individualista que concibe la comunidad como un límite, no una fuente de bienestar.

“Recordad la frase ‘mi libertad termina donde empieza la del otro’. Pensamos que si no existiera ‘el otro’ nuestra libertad sería ilimitada, ¿no?”, comentó, enlazando con la sostenibilidad: “Es diferente tomar la sostenibilidad como una restricción a tomarla como un objetivo“. Las restricciones son incómodas, tratan de esquivarse si es posible. Cuando se cambia el paradigma y esos “supuestos límites” pasan a ser un valor, se trabaja incluyéndolos de verdad en el modelo.

Francisco Valderrama, de Sevilla de Moda, también intervino en el Fashion Revolution Day, hablando sobre la importancia de no olvidar la ciudad en la que nace cada marca. Le siguió Silvia Muñoz, abogada y presidenta de la AMSA, quien con su habitual optimismo expuso trabajos de algunas de las marcas miembro de la asociación que coordina. Cerró el ciclo de conferencias Antonio Mengual, gerente de la central de moda ética Occhiena.

De sorteo a alternativa de consumo

La mejor forma de argumentar es demostrar. Ante esa falacia que asegura que no existen opciones de consumo alternativas, el Fashion Revolution Day de Sevilla dijo lo contrario. Se sortearon tres packs de productos, todos de algunas de las marcas de origen andaluz: Debaga, Gotaskaen, La Niña Pobre, The PEZ, Sin +, Anuscas Family, Beatriz Constán, A Pompidou y la propia revista Retahíla.

De la jornada se hizo eco el periódico regional El Correo de Andalucía, con un artículo en el que contextualizaron el derrumbe de Rana Plaza y divulgaron el hashtag #FashRevSevilla, utilizado para medir la acogida del evento y participar en el sorteo.

La hora de la despedida estuvo llena de agradecimiento y felicitaciones por parte de asistentes y profesionales. Después de tantas reacciones postivas, sólo resta decir que éste no sólo no será el último Fashion Revolution Day de Sevilla, sino que nos queda mucho que decir y aportar a este maravilloso movimiento.

Imágenes: Laura Rockbell.




La concienciación a golpe de performance: la antesala del Fashion Revolution Day

¿Cuánto tiempo se tarda en producir una prenda? Esta pregunta se podría contestar de muchas formas, pero Yarismar Quiaro (Gotaskaen), Adela y Rosa Chamorro (Sin+) decidieron darle respuesta a través de una performance. No se trataba de una representación experimental cuya compresión sólo fuera posible después de un proceso de abstracción. La propuesta fue llana y cercana, favoreciendo que cualquier persona pudiese atrapar el mensaje.

El jueves 23, un mes y un día antes del Fashion Revolution Day (FRD), las tres creativas se reunieron en Gallo Rojo para ofrecer un aperitivo de la performance que repetirán a otro nivel el próximo 24 de abril. El FRD conmemora a las víctimas del derrumbamiento en 2013 de Rana Plaza, una fábrica textil situada en Bangladesh donde se confeccionaban prendas para marcas tan reconocidas como las de Inditex.

Adela Chamorro y Yarismar Quiaro se encargaron de cortar el patrón de la braguita.

La performance consistió en confeccionar en directo, a tiempo real, un modelo de braguitas de la marca Sin+. El objetivo era concienciar no sólo del tiempo que exige fabricar una sola pieza, sino sobre la dedicación y la habilidad necesarias para que el resultado sea bueno.

Tanto Gotaskaen como Sin+ predican con el ejemplo, incluyendo los valores que promulgaron durante la performance en su filosofía de trabajo. Los bolsos de Gotaskaen se producen de forma artesanal y ética, reutilizando materiales de desecho. La ropa interior de Sin+ emplea algodón orgánico y se produce en el taller de Occhiena, en el que no sólo se fabrican las piezas respetando los derechos de las mujeres que allí se desarrollan, sino que contribuye a la inserción laboral de colectivos sensibles.

Rosa Chamorro fue quien cosió la pieza.

Sin duda, la propuesta logró captar la atención del público, pues en Gallo Rojo no cabía un alfiler. Las miradas se congregaban alrededor de las mesas en las que transcurría la performance, atentas y curiosas, expectantes por ver el resultado final, que fue acogido con aplausos.

El resultado final.

El formato escogido fue ideal no sólo para conseguir el objetivo que se planteaban para esta ocasión, sino para introducir las acciones que se llevarán a cabo el próximo 24 de abril en el Palacio de los Marqueses de la Algaba con motivo del Fashion Revolution Day.

Imágenes: Laura Rockbell.




Blutage y su vintage colorista llegan a Sevilla

Aurora Ponce es la ideóloga de Blutage, la marca de moda vintage que se presentó ayer, jueves 16 de marzo, en Red House Art&Food. La elección del lugar no es casual. La propia Aurora cuenta que fue allí donde se gestó esta propuesta cuyo nombre fusiona “blu” en referencia al color azul y “tage” por vintage: “Lo conocí hace años en mis idas y venidas de Ámsterdam a Sevilla y dije wow. Para mí era importante hacerlo aquí porque, aparte, el año pasado se cocinó aquí Blutage durante el invierno, yo con mi ordenador”.

Desde las dos de la tarde, la calle Amor de Dios acogía un showroom con una primera colección muy colorista inspirada en los años ochenta. Las piezas que colgaban de las perchas proceden de Ámsterdam, ciudad en la que Ponce ha vivido durante una década, enamorada de una moda que, asegura, “nunca había visto”. No es casualidad que el claim que acompaña a Blutage sea “for the love of vintage”, “por amor al vintage” en español, que se debe a la recurrente “por amor al arte”.

Esa pasión de Aurora Ponce flotaba en el ambiente, en el mimo con el que se habían colocado las prendas y los accesorios, en cómo sonreía a quienes atravesaban la puerta. Para aderezar la tarde vintage, la creativa contó con la estilista Belén Màssia, quien ofreció un taller sobre definición del estilo personal que culminó con una actividad que nos acercaba más a Blutage. Con la idea de poner en práctica los conceptos que Màssia había explicado, las participantes debían formar un conjunto con la ropa del showroom.

Sobre las nueve, el desfile prometido daba los primeros signos de comenzar. Se trataba de una apuesta arriesgada, a la que Ponce bautizó como “Fusion in vintage”, pues mezclaba dos conceptos estéticos: los años ochenta y el flamenco. Las modelos se cambiaron por bailarinas, el DJ se convirtió en un maestro de la guitarra. La descripción podía despertar ciertas suspicacias, pero en cuanto salió a bailar el primer estilismo, se despejaron todas las dudas: la decisión había sido la adecuada. La perfomance nos trasladaba a una película de Almodóvar, a una escena de esas que hacen entornar los ojos, erizar el vello y separar la vista de la cámara para fijarla en la pasarela.

“Para mí traer la moda, que es mi pasión, y además vintage, desde la ciudad que me ha hecho ser lo que soy a mi tierra, me deja alucinada”, confesaba Aurora Ponce, quien ideó el desfile pensando en homenajear, precisamente, a Sevilla. “Veo una Sevilla muy distinta a la que dejé“, continuaba, “con aires frescos, nuevas tendencias y alternativas. Han abierto muchos lugares. Me encanta que Blutage aparezca ahora que todo está booming“.

¿Y dónde se puede comprar Blutage? “Mi idea es hacer pop up stores y showrooms en diferentes cafés alternativos, siempre con un concepto creativo”, respondía Ponce. Y no habrá que esperar mucho para volver a repetir experiencia, pues esta tarde sigue el vintage en Red House hasta las ocho de la tarde. Si quieres estar al corriente de los pasos de Blutage, localízala en Facebook, donde anunciarán todas las pop up que organicen.

Imágenes: Laura Rockbell.




Biocultura Sevilla: alternativas sostenibles de proximidad

La segunda edición de Biocultura Sevilla prometía. Las conferencias promovidas por Planeta Moda incluían temas tan interesantes como el upcycling, el emprendimiento en moda sostenible o la profundización en materias primas tales como el cáñamo o el algodón. En esta ocasión, han colaborado con Ecoestética dentro de un espacio showroom en el que se combinaban ponencias teóricas con otras más practicas y talleres experienciales.

El pabellón destinado a albergar los expositores también resultaba llamativo. Además del stand de AMSA, que incluía a Beatriz Constán, Cala Blanca, Juana Barranco, La Higuera de Grazalema, Mi ropa vintage, The pez y UAI Design, había marcas independientes salpicadas por la feria: Aitor Bastarrika, EcolãLorenalis y Cia, Martin Natur, Naturwear, Punto Eco Textil, Taller a pie, y Zacatua.

El Planeta Moda de Biocultura Sevilla 2017

Probablemente uno de los factores más interesantes de esta edición ha sido el coqueteo entre los espacios. Las responsables de marcas se han involucrado en el espacio de las conferencias, como ya sucedió también el año pasado, desarrollando sus campos de especialización. Fue el caso de Marina López, quien inició las ponencias sobre moda el viernes, hablando del upcycling al tiempo que mostraba ejemplos prácticos.

Las responsables de marcas se involucraron en las conferencias, compartiendo sus know-how.

Beatriz Valdivia, coordinadora de Planeta Moda y Moda en Positivo, ofreció unas pinceladas sobre cómo emprender en moda sostenible. Abrió el abanico de posibilidades, afirmando que “no sólo existe la opción de diseñar”, sino de comercializar, distribuir o producir, pero también de especializarse en asesoramiento o formación. “Hay pastel para todo el mundo”, comentaba, asegurando que no sólo hay muchas vías para emprender sino muchas facetas dentro de la moda sostenible, como la ecología, el reciclaje o la artesanía. Valdivia incluía, además, la “moda inteligente” dentro de la sostenible, refiriéndose a la innovación tecnológica a través de los wearables.

La estilista Belén Màssia aportó la nota de color con un dinámico taller titulado “Combina tu armario para crear looks sostenibles”. Explicó cómo identificar los tonos que nos favorecen y cómo componer nuestros estilismos con ellos de forma armónica.

El sábado de Biocultura Sevilla empezó con un plato fuerte: Silvia Muñoz, presidenta de la AMSA, tomó su campo profesional como referencia y explicó cómo de las creaciones en moda. Hubo lugar, de nuevo, para el upcycling, esta vez por la intervención de Ciconia, y para hablar largo y tendido sobre algodón y su producción de proximidad gracias a Coto Roig.

De fibras también se trató el domingo. Beatriz Constán lo hizo sobre el cáñamo y los tintes naturales, mientras que Esther González se centró en las materias primas ecológicas made in Spain. De la parte más reflexiva, se encargó Manu García, uno de los componentes de Verde Moscú. Abordó la convivencia de dos fenómenos aparentemente antagónicos: la desindustrialización y la reindustrialización.

La deslocalización es la traslación de la producción a un país distinto del que diseña el concepto.

Hizo referencia a una doble definición de esa desindustrialización. Por una parte, hay quien la identifica con un proceso de tecnologización de los procesos productivos; y por otra, se asemeja al de deslocalización, es decir, la traslación de la producción a un país distinto del que diseña el concepto. Esta sistemática cohabita con la de reindustrialización que están experimentando esas regiones que externalizaron la fabricación. Desde Verde Moscú, contaron su experiencia trabajando con talleres locales, compartiendo lo invisibilizados que están y, en consecuencia, lo complicado que resulta dar con ellos.

A las siete de la tarde, los expositores comenzaron a replegar las alas y recoger la mercancía, aunque seguían llegando personas al recinto, deseando exprimir los últimos minutos de Biocultura Sevilla.

Imágenes: Laura Rockbell




BEFF 2016: un paso más hacia la moda sostenible

Más de 45 pop up stores, charlas bajo atractivos títulos, y el fiel aliciente de una pasarela sostenible fueron los ganchos de esta tercera edición del Barcelona Ethical Fashion Fest (BEFF) que tuvo lugar entre el 3 y el 5 de noviembre en la ciudad que forma su nombre.

Sólo por haber asistido a las anteriores experiencias, la nueva resultaba más que apetecible. El espíritu BEFF al que nos han acostumbrado desde la asociación Moda Sostenible Barcelona, caracterizado por la cercanía y el networking, se enmarcó dentro de un enfoque novedoso. La tercera edición del BEFF llegó más profesional y especializada que nunca, proponiendo un espacio de conferencias y debates con un tono técnico, en convivencia con un Speakers’ Corner y unos talleres informales.

Pop up stores de moda sostenible || Fotografía: Laura Rockbell | Edición: Sina Díaz
Pop up stores de moda sostenible || Fotografía: Laura Rockbell | Edición: Sina Díaz

Fabra i Coats, una antigua fábrica textil, fue el lugar que acogió a este evento, alejada del bullicio de las grandes calles y situada en el barrio de Sant Andreu. “Fíjate que esto estaba lleno de máquinas de coser, de gente creando. Se siente la energía“, comentaba la diseñadora Carmela Rodríguez mientras terminaba de preparar su stand.

Las anteriores ediciones se celebraron en lugares más céntricos, facilitando la asistencia. Ante esta apreciación, María Pérez-Hickman, componente de la asociación, confesaba que, al ser un colectivo sin ánimo de lucro que trabaja codo a codo con el ayuntamiento de Barcelona, han de ser flexibles con respecto a los espacios que se les ceden y las fechas que les son propuestas. A pesar de la localización, las actividades planteadas fueron suficientemente atractivas como para llamar al público y calificar a la celebración como éxito.

Programación del BEFF 2016 || Fotografía: Laura Rockbell | Edición: Sina Díaz
Programación del BEFF 2016 || Fotografía: Laura Rockbell | Edición: Sina Díaz

Resultaba imposible caminar entre las pop up stores sin detenerse a conocer los proyectos que colgaban de las perchas y a las personas que los habían levantado. En esos pasillos nacía el verdadero networking, ése que atrapaba en interesantes conversaciones y sugerentes sinergias, ése que dificultaba asistir a todas las actividades que proponían desde la asociación.

En ese espacio se encontraban marcas veteranas, como Moves To Slow Fashion, Miu Sutin, Ecoology o Pure Green Apparel, y otras que se estrenaban, como IAIOS -jerséis de lana regenerada, con un pie en la tradición y otro en la modernidad- o Francesca Ricaldi –estampados africanos con patrones de estilo occidental.

Es necesario perderle el miedo a la palabra “empresa” y hacerla compatible con un enfoque ético y ecológico.

El plato fuerte del jueves fue la conferencia de Mikel Feijoo, de Skunkfunk, quien decidió bajarse de la tarima y compartir sus aciertos y fracasos al frente de la marca. “En sectores como el nuestro, un poco alternativo, la palabra ‘empresa’ no nos suena muy bien”, comenzó diciendo, para después señalar que era necesario perderle el miedo al concepto, haciendo compatible el beneficio económico con un enfoque ético y ecológico. Entre sus recomendaciones, se encontraban el registrar la marca en todos los países con potencial de expansión, la formación de un equipo motivado y comprometido, y el seguimiento de una estrategia, no acciones aisladas.

El primer día cerró con el concierto de Carmen Doorá y su ya mítico tema Se compra Se tira.

Àngels Biosca, The Slowear Project || Fotografía: Laura Rockbell Edición: Sina Díaz
Àngels Biosca, The Slowear Project || Fotografía: Laura Rockbell | Edición: Sina Díaz

El Speakers’ Corner alcanzó el viernes su momento de gloria, siendo el día con más intervenciones. Spritz Design y Johanna Edstrom repitieron la demostración de serigrafía que ya se había celebrado el jueves y volvería a realizarse el sábado en formato taller. Fue Àngels Biosca quien abrió la puerta al contenido divulgativo con una charla titulada “¿Eres un/a consumidor/a consciente?”.

La responsable de The Slowear Project lanzó preguntas al público, como cuál era la diferencia entre consumo y consumismo, o si comprábamos por una necesidad real o creada desde fuera. Antes de despedirse, presentó el ebook De fashion victim a consumidor consciente, que propone seis pasos para acercarse a la moda sostenible.

Laure Ritter, Indigo by Laure || Fotografía: Laura Rockbell Edición: Sina Díaz
Laure Ritter, Indigo by Laure || Fotografía: Laura Rockbell | Edición: Sina Díaz

Otra ponencia en tono muy práctico fue la impartida por Laure Ritter, centrada en minimalismo y optimización del armario. Propuso un ejercicio en el que cada cual debía analizar aquello con lo que sentía mayor comodidad, asegurando que con doce prendas es posible tener un estilo coherente y personal. Derrumbó el prejuicio que tenemos sobre “repetir modelito”, asegurando que si una prenda hace sentir bien, no hay por qué desterrarla sólo por haberla usado ya una vez esa semana.

En la zona de conferencias, disfrutamos de la experiencia de Myrna Mates, maestra zapatera de Mates, quien, en conversación con la diseñadora Fiona Capdevila, contó la historia de esta empresa familiar. Fue su padre quien creó esta marca de calzado deportivo, anticipándose a muchas de las necesidades de los atletas.

Justo después llegó Alberto Varela, quien ha trabajado con Capdevila, para exponer su trabajo de fin Máster sobre fast fashion y música postinternet. Como resultado de su investigación, creó una colección que mezcla tejidos muy diferentes con el fin de materializar la saturación informativa que vivimos en la actualidad.

Sylvia Calvo, Santi Mallorquí, Charo Mora y Aldo Sollazzo || Fotografía: Laura Rockbell | Edición: Sina Díaz
Sylvia Calvo, Santi Mallorquí, Charo Mora y Aldo Sollazzo || Fotografía: Laura Rockbell | Edición: Sina Díaz

El viernes se despidió con el visionado del documental The Next Black y una mesa redonda en la que Sylvia CalvoSanti Mallorquí, Charo Mora y Aldo Sollazzo plantearon sus puntos de vista sobre cuál es el futuro de la moda. “Estamos en un momento muy esperanzador. Se han hecho muy mal las cosas, pero ahora ya lo sabemos”, expuso Mallorquí, “la tecnología tiene que servir para avanzar en todos los puntos de vista. No sólo en la mera producción”. Sollazzo continuó hablando de tecnología, apuntando que “el cuerpo mismo se está transformando en un pasaje para la innovación”.

“Estamos en un momento esperanzador. Se han hecho mal las cosas, pero ahora ya lo sabemos”, Santi Mallorquí.

El investigador italiano hizo mención al fenómeno maker como una señal de que las personas desean involucrarse en los procesos. A este respecto, la docente Charo Mora introdujo la importancia de informar y divulgar las alternativas existentes al consumo masivo. La conclusión destacada fue que ésta es una revolución que se construye paso a paso y que, aunque debemos ser pacientes, ya estamos en el camino.

IREMA Bags en los desfiles del BEFF || Fotografía: Laura Rockbell | Edición: Sina Díaz
IREMA Bags en los desfiles del BEFF || Fotografía: Laura Rockbell | Edición: Sina Díaz

Después de las intervenciones matutinas del Speakers’ Corner durante el sábado, se acercaba el momento más esperado del BEFF: los desfiles de moda sostenible. La asociación tuvo que lidiar con un problema técnico que sembró la duda sobre si la pasarela podría ser o no posible hasta el último minuto. Un fallo eléctrico había afectado a varias calles, sumiendo a Fabra i Cots en la oscuridad. Gracias a la implicación de la asociación y al personal técnico, se consiguió solventar la dificultad y los desfiles se celebraron dos horas más tarde, en un único pase que evidenció la resiliencia de la organización.

Un año más, nos despedimos del BEFF con la sensación de formar parte de un movimiento que no sólo reúne a personas con valores e ilusión por trabajar de forma coherente y respetuosa, sino que cada vez cala más profundo. Tal y como aseguraba Charo Mora, “el presente es que los valores han cambiado en la sociedad y, por tanto, en la moda”, y está en nuestras manos ser testigos o partícipes de ese cambio.

¿Quieres ver los desfiles del BEFF? Haz clic aquí.




Gea: la llegada de UAI Design a Andalucía de Moda

Una veintena de cajas de zapatos yacían apiladas esperando a ser desveladas para relucir en la pasarela, en aquella estancia del Palacio de los Marqueses de la Algaba. Era media mañana y se respiraba un ambiente tranquilo cuando Reyes Pérez de UAI Design llegó a dejar su colección, Gea, para presentarla esa misma tarde en el marco de Andalucía de Moda.

Reyes aseguraba haberse inspirado en el concepto de “madre Tierra”, siguiendo el significado que se le da en la cultura griega y encajándolo con la filosofía propia de su marca: “la sostenibilidad, la ecología y el respeto por los tejidos, entre otras cosas”, según relataba la diseñadora.

Una vez llegadas las tres de la tarde, el Palacio comenzaba a llenarse de modelos, maquilladores, diseñadores y todo el elenco necesario para que el evento fuese como la seda. UAI Design compartió backstage con Lorena Subires y By Mordisco, tres diseñadoras que se agruparon bajo el colectivo Urban Meet y desfilaron entre las seis y media y las ocho de la tarde.

Revista Retahila - UAI Design

Mientras llegaba el momento de salir a la pasarela, Reyes comentaba: “He hecho todo lo que estaba en mi mano para que todo salga bien, ahora solo toca esperar el resultado”. Para la diseñadora, Andalucía de Moda es un ambiente especial, ya que hace un año presentaba su primera colección en ese mismo lugar.

A medida que se acercaba la hora de la presentación de Gea, la inquietud de Reyes Pérez se iba haciendo evidente. Así, supervisaba que todos los detalles estuviesen bien dispuestos y que no hubiese ningún contratiempo.

Los percheros y todos los preparativos de UAI Design pasaron a una sala en la que las prendas cobraban vida en los cuerpos de los modelos. Allí, cada percha y cada par de zapatos se asignaban a un determinado lugar, preparados para dar paso al momento clave de la tarde. Con los nervios a flor de piel, Reyes inició el proceso de vestir a los modelos con las prendas de su firma. Revisaba cada costura, cada arruguita, el pelo, el calzado. Y así llegó la hora de que Gea viera la luz.

Revista Retahila - UAI Design

A ritmo de música electrónica, los modelos fueron desfilando, dejando ver que los colores protagonistas eran el negro y el amarillo, ambos integrantes del logo de la marca. Se combinaban también con azules, burdeos, grises y verdes. El tejido principal de la colección es el terciopelo, combinado con punto y canalé, todos hechos con material orgánico. Cada outfit estaba compuesto por diversas piezas: faldas, sudaderas, vestidos, leggins, camisetas, tops y un sinfín de combinaciones.

Los colores protagonistas de Gea son el negro y el amarillo, ambos integrantes del logo de UAI Design.

Reyes destacó como pieza estrella una capa que cerraba la pasarela: “Se trata de una prenda en terciopelo burdeos, reversible y con gran cantidad de opciones para ponérsela. Encierra la esencia de la marca: la multifuncionalidad“. A su vez, en la colección existen prendas femeninas, masculinas y unisex.

En cuanto al calzado, Reyes optó por botas de tacón ancho y plataforma en tonos oscuros, en el caso de las chicas. Para los chicos, se decantó por unos de cordones. Cuando esos zapatos ya habían pisado la pasarela, volvieron a la maleta en los que llegaron al Palacio: el desfile había concluido. Reyes Pérez posó en el photocall, con cara de satisfacción, tras haber mostrado a su “madre Tierra”.

¿Quieres ver el desfile de UAI Design en Andalucía de Moda? Haz clic aquí.

Revista Retahila - UAI Design

Imágenes: Sina Díaz.




Más allá de la moda sostenible

Slow Fashion Spain celebró su cuarta jornada sobre moda sostenible, reservando un espacio para la economía circular, la innovación y el emprendimiento.

Gema Gómez, fundadora de Slow Fashion Spain, sabe rodearse de buenos profesionales y sustraer los aprendizajes para ir mejorando cada año, tomando ejemplo del anterior. Prueba de ello, ha sido la cuarta jornada sobre moda sostenible, celebrada el 8 y el 9 de mayo en el Museo del Traje de Madrid. Por primera vez, a las clásicas conferencias se unían talleres más prácticos y más de una intervención sorpresa que dejó al público boquiabierto.

El viernes arrancaron las ponencias, precedidas por una recepción en la que el equipo de Slow Fashion Spain hizo entrega del número veinte de la revista Ethic, algunos folletos de las marcas colaboradoras y muestras de Alqvimia y Lovemysalad. A cada asistente se le cedió también una pulsera de un color equivalente a una especialidad (diseño, materiales, prensa, etc.) con el objetivo de facilitar las conversaciones en los espacios de networking.

La sala de conferencias parecía el lugar más propicio para escuchar las palabras allí pronunciadas. Una habitación diáfana, de techo creciente, que reforzaba ese mensaje que Slow Fashion Spain transmite por cuarta vez, un mensaje que invita a crear con ilusión y a creer en la propia capacidad para llevar a cabo los proyectos. Eso sí, las charlas de las personalidades invitadas dejaban claro que el optimismo no lo es todo, sino que es necesario formarse y ser constante para conseguir llegar a buen puerto.

En la presentación, Gema Gómez agradeció la asistencia y describió someramente las actividades venideras. Tara Scally rompió el hielo con la iniciativa “Wellmade”, cuyo objetivo es concienciar sobre las condiciones laborales de quienes trabajan para las grandes marcas europeas.

A continuación, Santi Mallorquí, en representación de Organic Cotton Colours, comentó que compran el algodón a especialistas en agricultura orgánica, residentes en Brasil y propietarios de sus tierras, regadas con agua de lluvia y libre de pesticidas. Mallorquí señaló la importancia de involucrarse en las condiciones humanas durante el cultivo de la materia prima. En esta misma línea, Johanna Mejías transmitió como la joyería de Amalena se elabora desde el prisma de la minería sostenible: protege a las personas y al medio ambiente del mercurio emitido durante el refinamiento del oro, utilizando otros métodos más lentos y seguros.

La primera pausa para el networking vino sucedida por la intervención de Joan Melé, ex director de Triodos Bank, e Idili Lizcano, fundador de Alqvimia. Los ponentes arrancaron más de una carcajada entre el auditorio, pues se expresaban con cercanía y con palabras que, actualmente, costaría atribuir a integrantes de la banca y la empresa. Melé habló de las personas escépticas al cambio social desde la ética; personas que, decía, padecen “asquerosis múltiple” por la mueca de desagrado que gesticulan cuando escuchan proyectos como “banca ética”. Por su parte, Lizcano aseguró que “la verdadera riqueza es la que crece cuando se comparte”; que la mujer debía empoderarse sin imitar roles masculinos, y que los hombres de empresa tenían que aprender a adoptar matices tradicionalmente femeninos, como la generosidad y la empatía, dejando a un lado la neurosis.

Después del almuerzo, José María Fernández, de Ihobe, y Nicola Cerantola, de Ecologing y Slow Fashion Spain, abordaron el paradigma de la economía circular. Ambos coincidían en que el reciclaje es sólo una de las muchas acciones que pueden llevarse a cabo para reducir el impacto. Fernández propuso la reutilización y el reacondicionamiento de las prendas, mientras que Cerantola compartió una tabla que permitía reflexionar sobre la sostenibilidad de las cadenas productivas.

Llegó la hora de los talleres. Se propusieron dos, uno sobre tejidos sostenibles presentado por María Almazán, de Latitude, y otro sobre certificaciones textiles impartido por Rosa Escandell, de Apuntadas. Se realizaban de forma simultánea, de modo que cada asistente decidía a cuál acudía el viernes y a cuál el sábado. En el primer caso, Almazán dedicó una parte importante de su intervención a hablar de tejidos regenerados y a pasar muestras entre el público para que las observaran de cerca y las tocaran. Por su parte, Escandell comentó que las certificaciones que posee Apuntadas abordan desde el tejido hasta los tintes.

El viernes terminó con una sesión más de networking y una mesa compuesta por Ariane Piper, de Lebenskleidung, y Kikanae Ole Pere, líder masai. Bajo el nombre “Norte y Sur: la moda sostenible desde dos perspectivas totalmente diferentes” se pretendía contraponer la visión de la marca alemana con las vivencias del líder masai, quien se centra en llevar la educación a su comunidad y contribuir al empoderamiento de la mujer.

La mañana del sábado comenzó con decisión, en una mesa en la que se habló de la importancia de seguir apostando por la química verde, la economía ecológica y, en definitiva, por las empresas sostenibles.

A la segunda ronda de talleres, relevada por media hora de networking, le siguió una conferencia dedicada al emprendimiento. Pepita Marín y Alberto Bravo, componentes de We are knitters, hablaron de cómo llevaron un negocio tan tradicional como la lana a Internet. Seguidamente, Jaume Sanllorente, fundador de la ONG Sonrisas de Bombay, contó cómo pasó de ser periodista económico a marcharse a la India. Así quiso contribuir a mejorar la situación de personas con entornos sociales difíciles. Sanllorente añadió que las ONG deberían perder el miedo a adoptar fórmulas empresariales que les garanticen la viabilidad, pues sólo así, aseguró, era posible la independencia y la consecución de sus propósitos solidarios.

Revista Retahila - Slow Fashion Spain
Imagen: Laura Rockbell

Imagen: Laura Rockbell
Imagen: Laura Rockbell

Aún estaba el auditorio contagiado de emoción por las vivencias del periodista cuando dos jóvenes, un chico y una chica, aterrizaron estruendosamente en la sala, acompañados de una violinista. Se trataba de dos integrantes de Arte4, pronto seguidos por más componentes de esta compañía de teatro vestida con moda sostenible. Interpretaron una breve obra, repartidos por la sala, en la que invitaban a ver a las personas, no a mirarlas de soslayo. Llamaban a tomar conciencia de que cada individuo es más que alguien que va a la compra o cambia de trabajo, a estar presentes y no reducir la vida a las pantallas. La representación terminó con una canción a capela y una ovación del público.

Tras el almuerzo, Ander Aldekoa presentó la marca Nabari, basada en la sostenibilidad y la innovación, pues incluye, entre otras cualidades, un chip en cada prenda que ofrece información sobre, por ejemplo, cómo lavarla adecuadamente. La siguiente mesa, presentada por las blogueras de Backstage Ladies, la protagonizó Laura Martínez, directora de Gansos Salvajes. Martínez habló de la imagen que los medios de comunicación y la publicidad transmiten de la mujer, y compartió que el origen de la revista se debía al deseo de crear una corriente visual diferente, basada en el respeto y la alegría.

Enric Escofet, de No Dust Films, acudió para presentar el documental “Las costuras de la piel”, que se encuentra actualmente en una gira de proyecciones a lo largo y ancho de España. Se mostró un fragmento de la producción, que transcurre en una fábrica de la India y muestra el espíritu luchador de sus trabajadoras y de los sindicatos.

A las seis y media, los ánimos se aplacaban poco a poco, contemplando como la llama que prendió el inicio de las jornadas se iba apagando, anunciando el final del evento. Gema Gómez se propuso reavivar el entusiasmo y compartió una noticia: Slow Fashion Spain pronto pasará a llamarse Slow Fashion Next. Y es que tal y como la organización ha demostrado un año más, su labor va más allá de divulgar y formar en moda sostenible. Su objetivo es contribuir a un cambio de paradigma, sin atender a las fronteras, y ello hace necesario un nombre que lo refleje.

Emilce Azzarello, de Siri Artesano, fue la responsable de cerrar unas jornadas en las que se ha respirado fortaleza y unión. Con unas dinámicas de meditación y visualización, invitó al público a imaginar un árbol de fuertes raíces, de cuyas ramas colgaba lo mejor de cada persona. Porque, decía, cada cual tiene dentro todo lo que necesita para seguir avanzando. Sólo hay que detenerse de vez en cuando a recordarlo y a meter los sentimientos provechosos en una caja. Una caja que bien puede ser de cartón o estar en la imaginación, pues lo que importa es sentirla siempre cerca cuando las dudas y los miedos asalten. Una caja que ayude a poner los pies en la tierra y a sentir la convicción de que otro mundo es posible.

Imagen destacada: Laura Rockbell




La moda revoluciona las calles

Barcelona celebró el “Fashion Revolution Day” con una manifestación original en recuerdo a las personas afectadas por el derrumbe de Rana Plaza.

Hace dos años, más de mil personas fallecieron mientras trabajaban confeccionando prendas para marcas tan reconocidas como Inditex, Mango, Primark, United Colors of Benetton o H&M. Sucedió en Daca, Bangladesh, pero pudo haber ocurrido en otro lugar, pues no son pocas las ciudadanías que sufren las mismas condiciones laborales que sometían a quienes allí cosían. Afortunadamente, de la tragedia derivó algo positivo: la conmoción de Occidente y la consiguiente toma de conciencia, que hoy sigue creciendo.

El 24 de abril, día en el que se cumplía el segundo aniversario del colapso, sesenta y nueve países organizaron actividades reivindicativas bajo la designación común “Fashion Revolution Day” (Día de la Revolución de la Moda). Quienes integran este movimiento pretenden recordar no sólo a las víctimas directas, tanto fallecidas como heridas, sino apoyar a las familias y a las personas empleadas que siguen luchando por una industria más justa desde Bangladesh.

Barcelona fue una de las ciudades implicadas en esta revolución, gestionada por la Asociación de Moda Sostenible de Barcelona (AMSBCN). Se propuso la Plaza de la Gardunya como punto de encuentro, lugar que recibió a sus integrantes a partir de las seis de la tarde. Se repartían pancartas con el lema “Who made my clothes?” (¿Quién hizo mi ropa?), también en español y catalán, que desfilaron hasta el MACBA, el museo de arte contemporáneo de la capital.

Imagen: Laura Rockbell
Imagen: Laura Rockbell

La iniciativa se formuló como una pasarela improvisada a la que se invitó a participar a cualquiera que deseara lucir su vestimenta más sostenible. Por ello, fueron comunes los diseños de Virginia Rondeel, basados fundamentalmente en la reutilización de camisas, y otras creaciones ideadas en la Ciudad Condal.

La congregación llenó las calles de la ciudad, suscitando las miradas curiosas de quienes deambulaban por ellas. Entre carteles con demandas, hubo quien se ofreció de forma voluntaria para repartir folletos explicativos en los que se detallaba el motivo de la movilización.

El desfile fue recibido en la Plaza dels Àngels, frente al MACBA, donde dos altavoces despedían melodías enérgicas que hicieron de la llegada algo ceremonioso. Más componentes de la AMSBCN esperaban allí con nuevas actividades previstas, entre las que destacó una performance con un impactante sentido simbólico: consistía en construir las iniciales del movimiento “Fashion Revolution Day”, FRD, con cuatrocientos kilos de ropa proporcionados por las tiendas Humana. De este modo, se evidenció la cantidad de prendas que se compran y se tiran en los países considerados desarrollados, mientras que en otros lugares hay personas que pasan más de doce horas en sus puestos de trabajo.

Imagen: Laura Rockbell
Imagen: Laura Rockbell

Fue la Campaña Roba Neta, la sección catalana de la Campaña Ropa Limpia, la que dio el matiz más reivindicativo al evento leyendo un breve manifiesto. Pedían cambios a las marcas que consienten esta clase de abusos y recordaban que aún hay empresas involucradas en el derrumbe en Bangladesh de Rana Plaza que no han pagado las indemnizaciones pactadas.

El final del día lo marcó la proyección del vídeo que la AMSBCN grabó con el fin de promocionar el “Fashion Revolution Day”. En él aparecían sus integrantes y algunos de los pilares en los que se fundamenta la moda sostenible, entre ellos la curiosidad y la actividad. Por otro lado, Carmen Doorá presentó el nuevo videoclip de su conocida canción “Se compra y se tira”, la cual se ha convertido prácticamente en un símbolo del movimiento favorable a la moda sostenible en España.

Al terminar el “Fashion Revolution Day” predominaba la satisfacción por la buena acogida de las actividades y la convicción de que la AMSBCN había vuelto a hacer de las suyas, dando luz a un evento que no dejó lugar a la indiferencia y que removió, sin duda, algún que otro pensamiento.

Imagen destacada: Laura Rockbell