Ana Bella: Heroínas en sororidad

Ana Bella es, por encima de todo, una superviviente. Hace años se armó de valor para escapar con sus hijos de la jaula de oro en la que vivía atrapada. Como tantas mujeres, tuvo la voluntad secuestrada por un hombre que le garantizaba el techo y la estabilidad familiar del matrimonio hasta que la muerte los separase. Pero Ana Bella no quiso quedarse hasta el último acto de una obra en la que se la había despojado del derecho a réplica. Dijo “basta”. Decidió coger las riendas de su vida, de su libertad. La historia de Ana Bella es la de una mujer que ha encontrado el éxito en su propia valentía. Desde hace años dirige la Fundación Ana Bella, un proyecto por y para el que dedica toda su vida y con el que ayuda a las mujeres que sufren violencia de género a sobrevivir, empoderarse y convertirse en las líderes y heroínas de sus propias vidas.

Revista Retahila - Ana Bella

Pregunta: Usted denunciaba en su ponencia en TEDxBarcelona de 2012 que la principal salida laboral para las supervivientes de violencia de género era ser limpiadora, lo que, en muchos casos, transformaba en realidad un menosprecio recurrente entre sus agresores, ¿se han ampliado las posibilidades de inserción laboral desde entonces?

Respuesta: Sí, gracias al Ministerio de Igualdad y su red de empresas por una sociedad libre de violencia de género, actualmente contamos con 80 empresas comprometidas con dar oportunidades laborales a mujeres supervivientes de violencia de género. Eso nos ha permitido cambiar la imagen que se tenía de nosotras, porque estamos dando a conocer a las empresas que valemos no sólo para trabajos invisibles, sino también de cara al público.

Los trabajos de cara al público hacen que la mujer se sienta valorada, ya que todos los días los clientes le dan las gracias, y el ser la imagen de una marca hace que te posiciones como un valor social y que la mujer se empodere, se dé cuenta de su valía y actúe como líder de su vida y agente de cambio en su comunidad. En nuestro caso, 981 mujeres han tenido esta oportunidad laboral que les ha servido de trampolín para acceder a un trabajo de largo recorrido.

P: ¿Qué tipo de ayudas ofrece la fundación a las víctimas de malos tratos?

R: Los principales proyectos que lleva a cabo la fundación para prestar ayuda son, por una parte, los testimonios positivos en los medios de comunicación, porque queremos transmitir la idea de que hay una alternativa positiva para las mujeres que rompen su silencio y denuncian. Nosotras queremos contrarrestar la cantidad de noticias que hay en los medios sobre mujeres víctimas y asesinadas, y lo hacemos mostrando nuestra cara y dando un testimonio positivo para ser fuente de inspiración para mujeres que actualmente son víctimas de maltrato.

En esa línea, hemos creado el programa “Amiga”, a través del cual, las supervivientes ayudamos a las víctimas a romper su silencio, a acompañarlas en todo el proceso judicial, y a facilitarles los recursos necesarios para salir adelante. Por ejemplo, hay mujeres que, cuando salen de las casas de acogida, se quedan sin vivienda porque no entran en los perfiles de ayuda. Con este programa, hemos conseguido garantizar viviendas de apoyo en las que las mujeres pueden estar hasta que se independizan económicamente y pueden cubrir los gastos de vida.

Queremos contrarrestar la victimización que hay de la mujer maltratada en los medios, y lo hacemos con un testimonio positivo de supervivencia.

Por otra parte, en nuestra “Escuela Ana Bella” formamos a mujeres supervivientes para que enfoquen todas las habilidades de supervivencia que han utilizado para resistir el maltrato en ser líderes de su propia vida y salir de la violencia no como víctima sino victoriosa. Además, damos formación profesional como embajadoras de marcas, técnicas de ventas, productos, nutrición, para que puedan ofrecer a las empresas estos servicios.

Dentro de este proyecto, hicimos hace dos años en Melilla junto con la ONG Diseño para el desarrollo y la fundación Orvallo, un taller sobre moda sostenible con mujeres supervivientes. Las mujeres estuvieron haciendo trabajo de costura, corte y confección con productos autóctonos, e incluso presentaron sus trabajos en la Semana de la Moda de Madrid. A través de la moda, podemos cambiar la concepción del consumo, y en este caso, también ayudar a empoderar a las mujeres.

Esta escuela ha recibido varios reconocimientos, como el Premio al Mejor Proyecto para el Empoderamiento de la Mujer de entre 64 proyectos en 2015. Este año en Bruselas, la metodología empleada por la fundación ha sido elegida como buena práctica para las empresas que quieran luchar contra la violencia de género. Además, la fundación está en la Guía de Empresas por el Cambio Social de la Unión Europea.

P: ¿A partir de qué momento una víctima se convierte en superviviente?

R: Para salir del hoyo, es importante que alguien te abra los ojos, sola es muy difícil. En el momento en que una mujer se da cuenta de que sin víctimas no hay maltratadores, deja de verse como la mujer débil e inútil que le han hecho creer que es, y empieza a valorar su propia fortaleza.

Nosotras somos capaces de tener mucha energía porque ya el sobrevivir a una situación de maltrato es una muestra de valentía. Nosotras no somos un problema, somos una parte muy valerosa para luchar por una sociedad igualitaria. Las integrantes de la fundación Ana Bella somos mujeres supervivientes, y por tanto, podemos ser el espejo de otras mujeres que están siendo maltratadas. Queremos transmitirles que si nosotras hemos podido sobrevivir, ellas también pueden salir adelante.

P: ¿De qué manera cree usted que contribuye el discurso positivo de supervivencia al empoderamiento femenino?

R: Nosotras consideramos que la condición de víctima no debe acompañarnos durante toda la vida. Nosotras fuimos víctimas y hemos necesitado apoyo, pero dejamos de serlo cuando nos alejamos del maltratador.

Estamos cansadas de que en los medios de comunicación sólo se hable del número de mujeres asesinadas, es como si las cifras culpabilizasen de alguna manera a las mujeres. Es hora de que también se hable de cifras de asesinos, que se diga el número de hombres que asesinan.

Tampoco se habla de cuáles son las consecuencias para el asesino: ni los años de cárcel, ni datos de la sentencia condenatoria. Hablar de quiénes son los culpables y no incidir tanto en las víctimas es una manera de evitar la doble victimización y de contribuir al empoderamiento femenino porque refuerza la idea de supervivencia. Somos supervivientes.

P: ¿Por qué considera que el concepto “lacra social” resulta insuficiente para definir la violencia de género?

R: Porque va más allá de la lacra social. Es una vulneración de los derechos humanos. De hecho, el maltrato de género está tan enraizado en sociedad que se ha tenido que hacer la Carta de Derechos Humanos de la Mujer, pese a tener ya la Carta de Derechos Humanos que, en teoría, debería englobarnos tanto a mujeres como a hombres. No tendría que existir un documento específico para mujeres, pero se ha tenido que hacer porque, por el peso de la costumbre, de la religión o de la cultura, se maltrata sistemáticamente a la mujer.

Revista Retahila - Ana Bella

P: ¿Considera que las Nuevas Tecnologías fomentan la sinergia entre asociaciones orientadas al empoderamiento femenino y también entre las propias mujeres?

R: Sí, porque es una forma muy fácil de comunicarnos, de estar siempre conectadas. Si alguna mujer necesita ayuda, siempre va a tener a alguien al otro lado. Los dispositivos móviles rompen las barreras físicas y fortalece las conexiones personales.

En la fundación hemos creado una app llamada “Ana Bella” para construir una red mundial de mujeres supervivientes que se ayudan las unas a las otras, generando un efecto multiplicador. Lo que nos separa, las barreras geográficas, se está convirtiendo en un puente. Gracias a la app, estamos consiguiendo alcanzar a mayor número de mujeres de otros países, como Colombia, Brasil, Inglaterra o Líbano.

P: ¿Cuál es el protocolo establecido por la fundación cuando el terrorismo doméstico derivado de la violencia machista afecta a menores de edad?

R: A los hijos de las mujeres maltratadas, que también son víctimas, los derivamos siempre que podemos a organizaciones especializadas en tratar con niños y niñas. Nuestra fundación trabaja sobre todo con las madres.

El proceso de divorcio por maltrato no debe gestionarse a través de la mediación porque no se trata de una relación equidistante sino de dominación.

Ya que hablamos de este asunto, me gustaría recalcar que un hombre maltratador no es un buen padre, por lo que en caso de divorcio por maltrato, este proceso no debe gestionarse a través de la mediación porque no se trata de una relación equidistante, sino de dominación de un hombre abusivo sobre su mujer y su núcleo familiar.

P: Los últimos datos apuntan a un crecimiento del 10% de la violencia machista entre chicas menores por no saber identificar el maltrato, ¿a qué cree usted que se debe este repunte de violencia de género entre los más jóvenes?

R: Yo diría que gracias a las campañas de concienciación, las chicas hablan más, por lo que ahora se conocen más casos de maltrato que antes. En cualquier caso, yo creo que tiene mucho que ver en la violencia de género a edades tan tempranas el hecho de que en los medios de comunicación, en las películas o en las canciones siga prevaleciendo la idea de que el chico perfecto es el chico malo y que la chica buena va a poder cambiarlo. Eso no es así. Habría que enseñar a las chicas a aspirar a una pareja con la que construir una relación en igualdad.

No podemos permitir que las chicas consientan que su novio invada su espacio personal y le controle el móvil.

En la fundación lo que hacemos es ir a colegios e institutos para enseñar cuáles son las señales de alarma camufladas como amor romántico, y que nos revelan las pautas de una relación abusiva. No podemos permitir que las chicas consientan que su novio invada su espacio personal y le controle el móvil. La posible consecuencia de esto es que sus amigas dejen de compartir información íntima con ella por esa vía. Ahí es donde empieza el aislamiento social de la maltratada, cuando se distancia de sus amigas más cercanas.

P: Dice que ha participado en actividades para colegios e institutos, ¿ha observado algún tipo de carencia en materia de educación afectivo-sexual o de igualdad de género en esos centros escolares?

R: Yo creo que lo principal es que los mismos profesores y profesoras prediquen con el ejemplo de la igualdad de género. Lo que no es constructivo es que se hagan chistes machistas en clase y hasta los profesores rían esas gracias. Tampoco lo es que, por ejemplo, en clase de educación física se ponga a las niñas a bailar sevillana y a los niños a jugar al fútbol, porque eso implica una mirada muy reducida de los roles de género, que es quizá el aspecto sobre el que más formación hace falta en los centros educativos.

Lo principal es que los mismos profesores y profesoras prediquen con el ejemplo de la igualdad de género.

Pero no es lo único. Sin ir más lejos, en las asignaturas de historia no se nos nombra a las mujeres. No recuerdo qué autora dijo que habremos dado un paso de gigantes el día en que en los libros de texto se haga referencia a la mujer en la teoría de la evolución de la especie, de manera que cuando aparezca el mono convirtiéndose en hombre, también haya una mona convirtiéndose en mujer. Queda mucho trabajo por hacer en los colegios.

P: Inició su lucha contra la violencia de género en el año 2002, ¿qué balance hace usted de estos 14 años de movilización?

R: A nivel general, me quedo con el gran hito de todos estos años, que ha sido la Ley Integral de Protección contra la Violencia de Género de 2004, porque supuso un avance increíble. Gracias a ella, hay muchas más medidas y recursos para asistir a las víctimas de violencia machista. Pero todavía queda mucho por hacer.

Quedan muchas mujeres en España que no se atreven a romper su silencio y pedir ayuda. También creo que sigue faltando mucha información en materia de violencia de género a todas las personas que están a cargo de ejecutar estas medidas. Hablo de abogados, de jueces, de trabajadores sociales.

Hasta yo me había olvidado de que podía haber otra mujer en mi lugar, ¿cómo no se va a olvidar la sociedad?

A nivel personal, me quedo con el día que contactó conmigo por Facebook una muchacha que me pedía ayuda para su prima porque estaba sometida a una relación sentimental abusiva. Su pareja era mi exmarido. Estaba pasando por lo mismo por lo que había pasado yo años atrás. Eso me hizo darme cuenta de que hasta yo me había olvidado de que podía haber otra mujer en mi lugar, ¿cómo no se va a olvidar la sociedad? Ese fue el día en el que comprometí mi vida hasta el último aliento en poner voz a las mujeres que están siendo maltratadas.

Imágenes: fundacionanabella.com

  ¿Te gusta?

Nacho Domínguez

Redactor jefe

Sin comentarios todavía

Deja una réplica